Blete Blog

Al Caribe & more!! (Invitado Especial: Carlos, ICEX - Miami, FL)

Diciembre 12th, 2007 by Blete


Esto es … Río Dulce! 

Esta vez Pablo no va a poder copiar este post (¿o si?), puesto que no ha estado… Aunque se fue el tío a Orlando (FL) a ver a su niña (Sara), a saquear los centros comerciales (again, viva el Euro!!), y a ver el lanzamiento del transbordador espacial Atlantis a Cabo Cañaveral, en misión de despliegue de un módulo europeo ‘Columbus’… (al final fue aplazado hasta enero por problemas en los sensores de combustible de uno de los tanques)… otro gran plan.

El miércoles pasado por la tarde, Juan y yo nos fuimos en Taxi al aeropuerto de La Aurora a recoger al becario Icex (Culturales) de la Oficina Económica y Comercial de Miami. La movida de ir en Taxi, fue porque Martín (alias “huevoncillo”) tenía que hacer nosequé cosas con el carro y no le dió tiempo por los atascos. Hay que decirlo todo y, por eso, ninguno de los dos sabíamos cómo era el becario que tenía que llegar, ni su nombre, ni cómo era… llamada a Martín a preguntarle… Carlos, alto, con barba, “ah mira, si ahí sale”. Ya teníamos la mercancía (jaja), y ahora a esperar que Martín llegara a recogernos para comenzar nuestro camino al Río Dulce.

La verdad es que yo no estaba muy seguro de lo que hacíamos. Para cuando llegó Martín ya no había apenas luz solar, y lo que nos costó la salida de la ciudad por la carretera del Atlántico… ya se nos hizo de noche. Es lógico pensar en positivo, pero también algunos de nosotros lo que preguntan a los lugareños es cómo está el tema de los asaltos… y yo, sinceramente, primero prefiero no pensarlo, segundo, menos aún preguntarlo. Así que Martín condujo el primer tramo hasta una parada que hicimos en el Sarita’s (un sitio como el VIP’s o el Friday’s tipico de Guatemala) del desvío hacia Cobán y Río Dulce. A partir de ahí conduje yo hasta llegar a Río Dulce. La verdad es que no había mucho tráfico, salvo en sentido contrario, que todos los camiones que venían de Puerto Barrios y no hubo percance ninguno. Durante el camino, Juan estuvo llamando a varios albergues/hoteles para quedarnos a dormir allí en Río Dulce… Digo hoteles… por decir algo, porque cuando una habitación cuesta apenas 4€ la noche, no es que sea una suite real de esas del Palace de Madrid… no? :P Al llegar, sobre las 23:30, nos estaban esperando en la puerta del hotel, para parquear, pagar la habitación y directos a la cama.

Al día siguiente, parqueé el carro en un parqueo próximo y agarramos mochilas para acercarnos al embarcadero bajo el puente. Allí, como siempre, nos asaltaron dueños de embarcaciones para ofrecernos sus servicios de transporte… y acabamos por contratar un “colectivo” de turismo por Río Dulce hasta Livingston (”I presume”), aunque, como queríamos visitar por dentro el Castillo de San Felipe, dijimos que nos recogieran allá y nos llevasen por adelantado en otro barco. En apenas 10 minutos de navegación llegamos al complejo del castillo, y allí pagamos 20Q cada uno para entrar y que nos lo enseñara un guía. Este castillo fue construido por los españoles para evitar la entrada de piratas al Lago Izabal, y defendía el lago a cañonazos y con una gran cadena para frenar los buques… algo así como el Castillo de San Felipe de la ría del Ferrol.

Castillo de San Felipe Martín, Juan, Carlos y yo Dentro de la fortaleza Carlos haciendo de vigía

Después del paseo por el castillo, nos recogió el colectivo para llevarnos a una ruta turística por el río empezando por el Castillo, pasando por la isla de los pájaros, una especie de manantial de agua caliente (olía a pedo… sulfuroso, un poco asqueroso, pero el agua limpia y caliente :D), donde paramos unos minutos para poder visitar una caverna y de ahi pasamos por “El jardín de Río Dulce”, un campo de nenúfares en flor bastante chulo, donde se nos acercaron un par de chiquillos en canoas para vendernos unas langostas y cangrejos. De allí, directos a Livingston.

Jardín de Río Dulce (Campo de Nenúfares)  Carlos en la cueva  La Isla de los Pájaros: Negros = Cormoranes, Blancos = Garzas

Livingston es una pequeña colonia en el Caribe guatemalteco, habitada, en su mayoría por Garífunos, gente de color, procedentes de África, descendientes de los esclavos que llegaban a América en los barcos españoles. Aunque la cultura garífuna es más bien por la forma de hablar, mezcla de español, inglés, lenguas mayas y nosequé otros idiomas más… forma de bailar (sucedáneo de Reggae?) y bastante influencia de lo que conocemos por la cultura de Cuba. No se si lo he explicado bien, en cualquier caso, siempre quedará el Google :D jajaja. Al llegar, otra avalancha de gente intentando llevarnos a sus hoteles/hostales, ofreciéndonos embarcaciones, concretamente uno, el más pesado de todos, que se hacía llamar el “manager”, “brother garífuno” y no se qué otra movida… Nos acompañó hasta un hotel y nos consiguió un “capitán” para llevarnos luego a darnos una vuelta por la costa, que se llamaba Arnulfo. Nos pidió descaradamente una propina que lógicamente íbamos a darle… además, nos la pidió individualmente a todos, así que llevó premio x 4 (aunque para nosotros no fuesen más que unos quetzalitos).

Garzas Un cocodrilo !!! Una mariposa de gran tamaño (como referencia, Martín puso la manaza :P) Atardecer en el Caribe

Quedamos con Arnulfo para salir en su barco después de comer para acercarnos a “Siete Altares”, “Playa Blanca” y sobre las 17:00 estar de vuelta en Livingston. Después de una comida chapina-livingstonera a base de arroz con canela, frijoles y pollo… salimos en el barco hacia Siete Altares, unas pozas que remontamos (10Q por cabeza por entrar al recinto… de un tío que parecía cubano bastante majo). Nos acompañaba Javier, sobrino y tripulante del barco… remontamos hasta la última poza donde nos bañamos un rato y nos tirábamos desde la parte superior de la cascada.

En las pozas de “Siete Altares”

Frente a Playa Blanca… a punto de volver a Playa Cocolí (en P.Blanca el agua andaba sucia)

Carlos a la vuelta de Playa Cocolí

Martín leyendo :)

En Playa Cocolí … descansando después de un duro día :P

Después de un rato en la poza, volvimos al barco y de allí salimos a toda velocidad hasta Playa Blanca… una playa de, cómo no, arena blanca, palmeras cocoteras… sólo que había mar de fondo y el agua estaba bastante sucia, así que, sin desembarcar… retrocedimos sobre nuestra navegación hasta llegar a Playa Cocolí, que era muy parecida a la anterior, esta vez con el agua bastante limpia. En esta playa, pagamos unos 60Q para entrar todos y nos trajeron unas cocacolas y cocos para beber. Nos pegamos un bañito, hicimos unas cuantas fotos, perreamos en las hamacas y a las cinco andábamos preparándolo todo para volver a Livingston, donde cenamos y nos tomamos una copa en un bareto, era jueves y no había ambiente alguno en ninguna parte del pueblo, ni bailes, ni reggae, ni na’ de na’. Además, nuestro “amigo”, el “manager” se acercó a donde estábamos cenando a decirnos que si teníamos unos quetzales por el favor que nos había hecho por la mañana… y lógicamente, el NO fue rotundo… Se había llevado propina de los 4 y quería aprovecharse de que preguntó a un capitán del puerto por un viaje para nosotros para llevarse algo más de pasta. Ya me había contado mi tía Nena, movidas de este estilo en Latinoamérica en general… y la verdad es que estas cosas ponen de mala leche a cualquiera, y más cuando de “exigir” más propina, pasan a hablar de que si están en comunión con Dios y nosotros no (y según él, no era una maldición, sino algo que deberíamos arreglar con Dios nosotros mismos) (¿¿??), a lo que acabamos diciendo que vale, que ese sería nuestro problema con Dios. Definitivamente, las drogas sientan muy mal :P Después, decidimos irnos a dormir para salir cuanto más temprano mejor en una lancha de vuelta a Río Dulce y seguir nuestro camino de fin de semana por Guatemala. Carlos alucinaba, con todo lo que estaba viendo y viviendo, tanto como nosotros… puesto que ninguno habíamos estado donde habíamos estado, ni siquiera donde íbamos a estar viernes y sábado.

A la mañana siguiente nos levantamos a las 7:30 porque habíamos quedado con Arnulfo en que nos llevaría a Río Dulce directamente (por 600 Q puf, pero merecía la pena salir a las 8:00 y llegar a las 9:00 y no salir a las 9:30 y llegar casi a las 13:00). Fue un trayecto rápido, y nada más llegar, fuimos a donde dormimos el día anterior a desayunar tostadas, puré de frijoles, café y un licuado de fruta (un gran invento!!). Metimos las mochilas en el coche y nos fuimos hacia Cobán, nuestra próxima parada, en el departamento de Alta Verapaz. Aunque antes estuvimos en el “Biotopo del Quetzal”, donde se supone que hay quetzales, el ave nacional de Guatemala. Estuvimos unas 2 horitas paseando por allá, sin ver animal alguno… y otros turistas nos confirmaron que en Agosto es cuando se suelen ver mejor, aunque conocidos nuestros comentan que hay otros sitios donde se ven mejor, gracias al cultivo del aguacate (o aguacatín), alimento preferido de estos bichos. Después, comimos en el restaurante “Biotopín” (que arte tienen estos chapines…!) y seguimos nuestro camino a Cobán. Por el camino pasamos por lo que llaman la Suiza Guatemalteca, o Pequeña Suiza… un paisaje absolutamente europeo, salvo por alguna bananera que se les olvidó quitar para terminar de confundir totalmente al extranjero. Durante este trayecto nos paró la policía… dos agentes bastante majas, les enseñé el permiso de conducir (español, por supuesto), y empecé a buscar en la guantera el permiso de circulación del vehículo… cómo no, lo tenía Pablo Guti, y además, estaba en Miami, así que directamente se lo comenté: “Somos tres propietarios del carro, uno de ellos tiene la tarjeta del permiso de circulación y está en Miami”, - “¿Son ustedes españoles?”, me dijo. “Sí, somos españoles, estamos trabajando durante 1 año para la Embajada de España en Ciudad de Guatemala”… y nada, se rieron, nos verían apurados… y nos dijeron que nos podíamos ir, que buen viaje y tal.

Una vez en Cobán, fue bastante fácil encontrar alojamiento en Casa Don Pedro, u Hostal Don Pedro, no me acuerdo bien. El caso es que el mismo chaval que nos atendió (40Q/cabeza esa noche en la posada esa), nos ofreció un viaje con guía hacia Semuc Champey (más río, más pozas…) y a las cuevas de Lanquín, en transporte privado de turistas, con guías, desayuno y almuerzo incluídos por 240 Q /cabeza. Aceptamos gustosamente, para no jugarnos la integridad del coche en esos caminos del Señor (y al final, tuvimos razón). Cena frugal en el hostal de al lado (donde desayunaríamos al día siguiente, “Casa Acuña”) a base de entraña, arroz, patatas, guacamol, etc… y a dormir para levantarnos temprano al día siguiente.

Panorámica de las pozas de Semuc Champey

Cuando nos levantamos, duchados y aseados, recogimos todas las mochilas y las metimos en el coche. Llevamos lo necesario en un par de mochilas y nos fuimos a la Casa Acuña a tomar el desayuno (tostadas, café, jugo de naranja y fruta variada). Nos recogió una shuttle en la misma puerta de donde desayunamos. Íbamos un grupo de holandeses, una alemana, el guía (Benjamín), el conductor y nosotros. El viaje hasta Semuc fue más o menos de 2 horas y cuarto, siendo la primera hora y media por carretera convencional y lo demás por terracería, en la que por supuesto estuvimos atrancados en el barro un buen rato. Antes de llegar a las pozas de Semuc Champey, paramos en un puente de hierro y madera desde el que nos lanzamos al río un par de veces. La verdad es que no era mucha altura (no más de 8 metros), pero ver el agua moverse a esa velocidad impresionaba. Una vez nos lanzamos (cómo no) el guía, y los españoles, los demás se fueron animando… pero les costó un rato decidirse. Después nos volvimos a subir al shuttle y de ahí al centro de visitantes de Semuc. Subimos al mirador desde el que se veían todas las pozas, unas afotos, y luego abajo otra vez, a almorzar y pegarnos un bañito en la poza. Semuc Champey es la afluencia de 2 ríos. Por una parte, el agua que viene de una parte de la ladera y va a parar a las piscinas… y por otro, un río con bastante caudal y muy peligrosa corriente, que entra por un sumidero en la parte de detrás de las pozas y sale justo debajo de la última poza. Despues del baño y unos cuantos saltos más desde las rocas, fuimos bajando el río hasta la última de las pozas, la que daba a un pequeño acantilado encima de la corriente del río Cahabón. Allí, Benjamín y el conductor, ataron una escala a la roca y nos dijeron de bajar por grupos a la gruta… llena de estalactitas/estalagmitas, era como estar bajo una ducha, de la cantidad e agua que caía… y ahí estábamos, en medio de una roca, con corrientes brutales a los dos lados, viendo como de la pared del fondo surgía agua a más no poder. Comentan que si se tiraba una flor por el sumidero (en la parte superior de las piscinas de Semuc Champey), llegaba intacta hasta donde estábamos y continuaba intacta por el río… cosas de la Diosa del Agua Maya “Chaac”… aunque si cae una persona por el sumidero, literalmente no sale, no la encuentran, no hay dispositivo de rescate que valga.

Shuttle con serios problemas en el avance… jeje El puente - 8 mt de salto :D Saltando desde el puente… Yo, en el mirador Mirador de Semuc Champey - de Dcha a Izda, Carlos, Juan, Martín y yo.

Juan, Carlos y Yo, frente a una de las pozas de Semuc Champey Carlos y yo en el Sumidero del río Cahabón

Después, volvimos a donde habíamos dejado las mochilas y fuimos al Sumidero… la fuerza del agua era increible, y lógicamente de ahí nada ni nadie podía salir vivo. Recogimos el campamento y nos fuimos por el camino de vuelta hacia Lanquín. Empezaba a oscurecer, y de 17 a 18h visitamos las cuevas de Lanquín. Muy bonitas, aunque bastante resbaladizas aún llevando calzado antideslizante… pudimos ver un tipo de araña de las cuevas, que es mezcla de araña y de escorpión (tiene unas pinzas muy parecidas a las de los escorpiones), y ya era la hora de la salida de los murciélagos de la cueva. Hacía calor, muchísima humedad en el ambiente, como si el aire estuviese viciado de alguna manera… se supone que todo por estar en zona volcánica… la luz era eléctrica, un sistema un tanto arcaico (cables por ahí sueltos), pero eficiente para no tener que llevar linternas salvo para emergencias. Después de recorrer los aproximadamente 700 metros permitidos, nos dimos la vuelta. Se supone que se puede continuar, bajo propia responsabilidad, y que hay espeleólogos que han llevado material para caminar 24 horas y no han llegado al final de la cueva… los de “Al filo de lo imposible” tienen aquí un buen objetivo.

En la caverna Murciélagos saliendo de la cueva… Sólo había que disparar una foto al aire, siempre se acierta con ellos :D Araña de las cuevas … más rápidas que el viento, pero preferí no tocar :P “El Jaguar”, moldeado por el agua en la caverna de Lanquín Benjamín, el chófer (detrás), una holandesa y Juanillo

Al salir, nos despedimos del grupo de holandes/holandesas y de Benjamín, el guía, que se quedaban una noche allí y luego se volvían a Antigua. Y otra vez en la shuttle para volver a Cobán con la chica alemana y el conductor. Después de una horita y media, ya estábamos de vuelta en Cobán, para recoger las mochilas y el carro… irnos a cenar a Pollo Campero (multinacional de comida rápida “made in” Guatemala), y salir hacia Guatemala.

Sobre las 21:00 (que no lea esto mi jefe, que no lea esto mi jefe, que no lea esto mi jefe…) salimos de Cobán, en principio conducía yo hasta el desvío de Guatemala y Puerto Barrios (Río Dulce), donde está el Sarita’s en el que cenamos la noche del miércoles. Cuando llegamos a la zona del Biotopo del Quetzal, se puso a llover a saco… eso, y añadiendo que en algunos tramos había niebla, que ni su padre en Guatemala quita las luces largas y que en algunos tramos no hay reflectantes sobre ninguna de las lineas de la calzada… hubo que ir con bastante ojo. Aunque no hubo problemas para llegar al Sarita a una buena hora. Luego cambiamos y condujo Martín… y a media hora de llegar a Guatemala, nos para la policía … uno de los guardias nos hace salir a todos del coche mientras pide la documentación, y otro se pone a registrar el carro… con la movida del registro y con estar hablando con el otro policía (que si somos españoles, que si “trabajamos en la embajada”, las palabras mágicas, se interesaron por cómo conseguir un visado… ), se olvidaron de la documentación y nos dejaron ir después de darnos la mano a todos. Se supone que no te puedes fiar de la policía, que son todos unos corruptos, que son más peligrosos que las famosas maras … ¿pero qué queréis que os diga? Si la corrupción es querer salir de un país en el que no tienen posibilidades, interesarse por cómo salir de él… bendita corrupción.

A la 01:00 del domingo ya estábamos en casa, Carlos me pasó sus fotos… yo le pasé las mías… y me despedí de él. La verdad es que las impresiones del viaje fueron absolutamente positivas, suyas, mías y de todos… alucinamos con el Caribe, con el cambio hacia la Suiza guatemalteca, luego Semuc y las pozas… y luego Lanquín y la cueva interminable. Desde fuera, Guatemala no es ni siquiera un estereotipo de país, poca gente tiene ni idea de qué hay aquí antes de venir, a mí me pasó (salvo que se conozca Tikal o algún sitio así famosillo de Guatemala…sobre todo por documentales). Suena a lugar violento y peligroso, suena a guerrilleros en la selva atacando a pobres “guiris” y/o turistas en sus todoterrenos, y no es así, ni mucho menos. Aún queda un largo camino por recorrer en este país… Carlos dice de volver y nosotros decimos de ir a Miami… no se si tendrá mucho interés cultural, pero igual si lo tiene tecnológico, igual podemos ir al lanzamiento ese del Atlantis e incluso ir a comprar polos y camisetas, que me han encogido unos cuantos!! :(

Disfrutad de cada segundo…


Posted in Guatemala, Turismo, Excursiones, Gente, Viajes |

4 Responses

  1. tiesto en Vinius Says:

    http://blete.ionosfera.com/wp-content/uploads/2007/12/img_0832-medium.JPG
    di que si! solo te faltan tus 2 enormes COJONES asomando por los laos! que maestría!!

    http://blete.ionosfera.com/wp-content/uploads/2007/12/img_0911-medium.JPG
    puto asco! casi me subo a la silla con la puta araña

    Me encantan tus excursiones. Sigue posteando para que los del este podamos ver el sol aunque sea en fotos!

    Un abrazo :)


  2. Carlos Benedí Says:

    Hey Blete! Vaya pedazo de comentario!! Me he quedado extasiado! Ahora estaba actualizando mi blog, y no creo q vaya a poder redactar con tanto poderío! De hecho voy a remitir a la gente a tu blog! jajajaja. Muchas gracias por todo y por esas peazo de fotos en las q estamos tan de puta madre! un abrazo!


  3. Blete Blog » Blog Archive » Cuba (Parte II) - La Habana Vieja Says:

    […] nos fuimos al Morro, una fortaleza en la entrada a la bahía, que cumplía la misma función que lo que ya conté del Castillo de San Felipe en el Lago Izabal […]


  4. Blete Blog » Blog Archive » Yaxhá + Tikal (II) - (Invitados Especiales: Noe, Carlos y Marta from Miami) Says:

    […] Carlos le gustó su experiencia en Río Dulce, Livingston y demás… y decidió traerse a sus compañeras de batalla de Miami, Noelia y Marta, a conocer otra […]


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