Sipacate (Costa Pacífico): Ciao Fabrizio!! Una despedida para intoxicarse!
Julio 19th, 2008 by Blete
El fin de semana después de volver de Nueva York, teníamos la despedida de Fabrizio (Grandeeee!!). ¿Que quién es este tío? Pues un italiano loco que andaba por Guatemala con una beca de 3 meses de trabajo para la maravillosa y siempre útil (según él) Cooperación Italiana. A lo largo de estos tres meses, ha logrado batir todo un récord de motes/apelativos:
-Dr. Fabrizio Zumbo
-Fabri
-El Spaghetti
-Italianinni
-Zumbo
-Zumbao
-El que vive en “Regio Calabria”
-”… Ahí en la punta de la bota”
-PUITACO (p… italiano de los…)
-GianCarlo
-Mascalzone
-Campioni dil Mondo ((meses después, España gana la Eurocopa, Fabrizio no da señales de vida… jajaja)
Pues no tuvo otra gran idea que alquilar una casita en la playa del Pacífico, esta vez más al norte de Iztapa, en Sipacate, un pequeño pueblo de pescadores. Llegamos un viernes, y la verdad es que, después de un viajecillo de unas 2 horas y media, no había ganas de nada. La casita no estaba mal, aunque el problema de espacio para dormir, sería al día siguiente con toda la tropa por llegar, aunque todos llevábamos sacos de dormir. El agua de la piscina estaba verde, y no dudamos en darnos un chapuzón, pues el Pacífico andaba movido y no queríamos otro susto como en San Salvador. Mientras, se fue preparando la brasa para la barbacoa, a cargo de Fabrizio y Juan. Después de cenar, estuvimos ahí sentados, contando movidas, dando paseos por la playa y, en cuanto Fabrizio y alguno más nos quedamos dormidos en las hamacas… decidimos acostarnos todos definitivamente y guardar fuerzas para el día siguiente.
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A la mañana siguiente, hicimos una pequeña expedición a buscar camarones a una especie de lonja, con la intención de hacerlos a la parrilla. En cuanto llegamos a la finca donde se encontraba la lonja, no nos sorprendió demasiado el arma “reglamentaria” de los guardas (no uniformados), un M-16 … ahí es nada! Después de explicarle a dónde y a qué íbamos, nos permitió el paso. Allí vimos una gran piscina con hielo y camarones… El capataz, nos vió cara de turistas y lógicamente nos quería vender los camarones a precio de oro, por lo que nos volvimos hacia Sipacate-pueblo a ver si había algún otro sitio. Ahí encontramos una pescadería, un poco cutre, la verdad, donde nos hicieron un buen precio por unas libras de camarón. Los metieron en bolsas con hielo y nos los llevamos a la casa. Una vez allí, al congelador y sacamos unos pocos para una pequeña parrillada que hicimos mientras iban llegando más italianos, Josetxo, Mannaik, Gonzalo el de S.Marcos y más gente. Mientras tanto, y tal como le habíamos dicho al dueño, estaban unos operarios vaciando la piscina y volviéndola a llenar… aunque una vez llena, estaba más o menos igual de verde que antes (el agua de pozo, que se ve que es así…).
Tarde de puritos cubanos (Gracias María! Que cuando estuvo en Cuba trajo una caja de cohibas :D), Mus … que, aunque aún no se han atrevido a echar la revancha, Martín y Josetxo nos ganaron a Jaime y a mí (tenemos que mejorar esas señas). Y por la noche, con la de gente que vino, más juerga, hoguera en la playa y a dormir a las mil.

A la mañana siguiente, había peña durmiendo en saco de dormir en el porche, otros durmiendo en la playa… y nos organizamos para desayunar. María y alguno más ya se empezaban a encontrar un poco mal, así que, el nuestro fue el primer carro en salir de vuelta a casa. Manejé yo y sin problemas hasta llegar a “La casa del cooperante” a dejar a Arantxa y luego volver a casa (casa de 2 cooperantes, que suele albergar a más gente de la que soporta el propio aforo, sobre todo, nuevos cooperantes que no tienen casa nada más llegar a Guatemala… aunque empieza a perder el título y la nuestra a obtenerlo… ).
Durante esos días, prácticamente todos caimos enfermos… todos tuvimos ronchas rojas en axilas y pecho, que dolían y hacían difícil mover los brazos… todos tuvimos en mayor o menor medida ciertas pupitas rojas con un poquillo de pus… todos tuvimos un episodio de fiebre de entre 38 y 40ºC… y a todos, el médico, no tuvo ni idea de lo que teníamos (ni siquiera tras los análisis de Juan)… por lo que antihistamínicos y pa’lante. En unos 4 o 5 días ya estábamos perfectamente, y pasábamos otro capítulo de la estancia en Guatemala, en la que despedíamos a un gran pibe aunque acabáramos todos así (por su culpa… jajaja). Grande Fabri!
//Nota: Fabrizio; me debes 100 leuros por romper el cristal de la mesa de casa con una botella de cerveza…
El tío cenizo sólo tenía que hacer una cosa la noche antes de irse… Si es que ya le vale!!! //
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Julio 20th, 2008 at 8:05
Pues si que acabo bien la despedida no? anda que vaya medico que no saber que podrian tener, suerte que se pusieron bien en unos días.
Sin ser eso seguro que disfrutaron de la despedida