Diving at Belize Keys
Abril 8th, 2008 by Blete
El viernes, como cuando estuvimos en Puerto Cortés, salimos hacia Puerto Barrios para dormir en el Hostal Europa. Después del pequeño palizón de viaje hacia el Caribe guatemalteco, nos sentamos a cenar un rato hasta que llegaron los coches de Chisco y Raúl con todos los demás.
El sábado salimos temprano, sobre las 07:30 para cruzar la frontera con Honduras, ir al centro de buceo al que fuimos la vez pasada, cerca de Puerto Cortés, H2Onduras Divers y preparar los equipos para nuestro viaje a los Cayos Zapotillos en Belice. Esta vez era todo mucho más a lo grande, puesto que en lugar de bucear en la misma costa que aquellas primeras inversiones de Open Water Diver PADI, nos íbamos sábado y domingo a dormir ahí, directamente, en el Cayo Hunting. Así que llevábamos equipos de buceo, tiendas de campaña, sacos de dormir, comida y cena del sábado más la comida y el desayuno del domingo para los 15 que íbamos, botellas para las 4-5 inmersiones que íbamos a hacer… ¿y cómo se lleva tanto y a tanta gente a un cayo perdido en el Caribe beliceño? En el D-Express, cuyo propietario era Roberto, el instructor que nos acompañó en nuestras inmersiones de aquella vez, aunque tenía tripulación, matrícula y bandera de Belice.
Después de embarcar, el capitán encendió los tres motores y salimos disparados hacia los Cayos. En más o menos una hora de viaje, ya estábamos navegando entre cayos, unos más grandes que otros mientras divisábamos un crucero que estaba fondeado a unas pocas millas de distancia. No fue ninguna sorpresa encontrarnos la isla repleta de “guiris” tomando el sol en unas tumbonas propiedad del crucero, pero ya nos contaron que se iban por la tarde. Chisco se encargó de ir a llevar la documentación y el pago de entrada al país de todos los integrantes de la expedición. Luego, dejamos todos los equipajes en el pantalán, a la sombra, mientras nos cuidábamos de no dejar ningún material para el buceo. El barco salió en dirección a otro cayo. Durante el trayecto, mientras nos íbamos poniendo los Wet Suits (neopreno largo), escarpines y plomos, Julio, un instructor de BICD (Utila-Honduras), Bay Islands College of Diving, nos empezó a explicar procedimientos y notas previas a la inmersión, la primera inmersión, para la obtención del Advanced Open Water Diver PADI: Inmersión Profunda.
Se trataba de bajar a 100 ft (33,3 metros), comprobar las consolas para ver cuales de ellas eran las más exactas, mantener esa profundidad en el fondo y hacer un cálculo en una pizarra que llevaba el instructor para comprobar si teníamos algún síntoma de la famosa narcosis de nitrógeno. Realmente no notamos nada, la lentitud en hacer una simple suma de 3 columnas suele deberse a las prisas que tienes por terminarlas, pensando que estás narcotizado, los nervios por creer que puedes fallar en hacer 7+3+2 y fastidiarla… Pero la hicimos todos bien, sin errores. Luego, Julio, que llevaba un par de huevos (de gallina :P), los rompió y nos hizo ver que la yema se mantenía flotando por la presión del agua. Uno de ellos acabó roto, pero el otro lo mantuvo en su mano hasta que subimos a superficie tras la parada a 15 ft (5 m). Pues resultó ser una coña que suelen hacer en la inmersión profunda de AOWD, porque realmente la yema de un huevo se mantiene tal como está a 1 metro de profunidad que a 33.
Después de la inmersión profunda, los del título de Rescue Diver PADI hicimos un par de ejercicios de lanzamiento de objeto flotador para asistencia a una emergencia, además de una simulación de buceador perdido… que por supuesto la cagamos, puesto que nos tiramos al agua Martín, Raúl y yo a buscar al perdido, cuando uno de nosotros debía permanecer en cubierta buscando burbujas para localizarlo. Además, nos reunimos con Julio otra vez, para comentar la inmersión profunda y preparar la siguiente: Orientación bajo el agua.
En esta última, sólo bajamos Tony, Julio y yo. Los demás quedaron con Chisco para dar un garbeo con los Open Water PADI. Mientras Julio se aburría haciéndonos fotos, Tony y yo, por turnos, íbamos haciendo el buceo y sus ejercicios: bucear en una dirección, hallar con la brújula la dirección recíproca y volver al punto exacto de partida… luego, bucear haciendo un cuadrado (casi) perfecto para volver también al punto de partida. Uno se encargaba de la dirección, con la brújula, el otro, agarraba del tanque al otro para mantener una profundidad uniforme. A la vez, el que llevaba la dirección, tenía que ir contando la frecuencia de patadas para hacer un recorrido “medible”. A la hora de hacer los “cuadrados”, el punto de partida era una pared, que habíamos descendido en la inmersión anterior hasta llegar a los 100 pies. Esta vez, a unos 40 pies, había que controlar la profundidad, puesto que tras hacer el segundo lateral del cuadrado (unas 60 patadas de aleta contaba yo…), ya no teníamos referencia visual con la pared, ni con el instructor, ni con el fondo… allá a donde miráramos, arriba, abajo, norte, sur, este, oeste; era todo azul intenso (el arriba no tanto). Una vez haciendo el cuarto lado del cuadrado, de vuelta hacia el punto de partida… más o menos ya podíamos corregir visualmente los pocos grados de error por el desvío producido por la corriente.
Después de la inmersión de orientación, volvimos al barco y estuvimos comentándola. Una vez recogidos todos los equipos, nos dirigimos a Cayo Hunting a comer. Allí, el cocinero había preparado un plato de arroz con frijoles (rice&beans), pollo, ensalada y una cervecita. Por la tarde, montamos las tiendas de campaña, y dejamos todo preparado para la noche. Hicieron un fuego y, cuando anocheció, Chisco nos llamó para comentarnos la siguiente inmersión mientras nos preparábamos. Tocaba, Inmersión Nocturna.
Es una inmersión como cualquier otra, sólo que de noche. Y las consideraciones a la hora de hacer una inmersión así… llevar linterna, y linterna de emergencia, no alumbrar a la cara a buceadores/peces (estos últimos se ciegan y se dan de tortas con las rocas y demás…), técnicas de “vuelta a casa”, técnicas para llamar la atención, señales nocturnas con linternas… y, poco más… a disfrutar!!
Hicimos entrada desde la playa. Estábamos por parejas, primeros y guías, Chisco y Raquel, luego Martín y yo, detrás nuestra Tony y Maite…y por último y cerrando filas, Raúl. Al principio había bastante corriente y era difícil moverse. Conforme íbamos avanzando y sumergiéndonos, íbamos viendo a los peces dormir (sí sí … en suspensión, como “empanaos”, moviéndose con la corriente, sin siquiera huir de nosotros), una morena pequeña oscura y de pronto, un pez globo al que Chisco hizo una foto y éste se revolvió y se tiró hacia la cámara y las gafas de Chisco. La verdad, es que era de coña verlo dar vueltas sobre sí mismo mientras el pececillo intentaba morderle o dar golpes a su cámara…jajaja, luego vino a por mí, supongo que por un reflejo de la luz de las linternas en mis gafas… pero vamos, en seguida dejó de molestar y continuamos nuestro camino. Vimos una langosta y, un poco más tarde, me quedo mirando una cosa verde que se mueve: era una morena, grandísima, y verde… la primera que veo así de grande (y verde :P) jajaja… empiezo a iluminar el suelo, de un lado a otro, sobre el que bucean Chisco y Raquel para llamar su atención… Después de un tiempo se dan cuenta y vienen a ver al “bicho”. Cuando nos quedaba un poco más de la mitad del tanque de aire, comenzamos el regreso. En ese momento empezamos a ver rayas de dos tipos diferentes, algo impresionante, y más cuando vimos una joven del tamaño de un huevo frito. Alucinamos con todo lo que vimos en esa inmersión… aunque nadar costase bastante más. Esta vez no hicimos parada de seguridad, sobre todo, porque el “ascenso” fue salir a la playa, por lo que se hacía muy gradualmente y desde muy poca profundidad. Después de esta gran experiencia, estuvimos tomando un cubata alrededor del fuego y enseguida a dormir.
A la mañana siguiente desayunamos y recogimos mochilas, tiendas, sacos y equipo de buceo, para llevarlo al pantalán de atraque. Julio nos explicó cómo utilizar “la rueda” del PIR (Planificador de Inmersiones Recreativas), para hacer la inmersión a multinivel, es decir, hacer menor tiempo de fondo a una gran profundidad, y ese tiempo, se convierte en más tiempo de inmersión a menor profundidad. Llegó el D-Express y, salvo los que iban a hacer snorkeling, que se quedaron en la playa, los Open/Advanced/Rescue salimos hacia un nuevo punto de buceo. Una vez planificada la inmersión multinivel, preparamos los equipos, nos equipamos e hicimos la comprobación del equipo del compañero. Nos lanzamos al agua y comenzamos a descender… Maite tuvo problemas con la ecualización de un oído, así que mientras esperamos todos en el fondo. Julio bajó con ella, y comentó como pudo (escribiendo en la arena con el dedo), que estábamos sin tiempo para hacer multinivel, así que, nos hizo quitarnos las aletas y estuvimos haciendo el pardillo en plan “Matrix” una media hora. Luego un poco de buceo, parada de seguridad y otra vez al barco.
Estuvimos 1 hora en superficie en la que los Rescue estuvimos practicando la asistencia a un buceador en pánico en superficie, por la que se supone que se nos trata de echar encima para agarrarnos, cosa que puede ser fatal y, por tanto, debemos ser capaces de sumergirnos bajo sus pies rápidamente desinflando BCD’s bucear por debajo de el y no por el lateral para que no nos vea y, finalmente aparecer por detrás, agarrándonos a su botella, para poder ponerlo en posición horizontal y tratar de calmarlo. Además de prácticas de búsqueda con brújula y con cabo… con las que acabamos agotados. Después hicimos la última inmersión del fin de semana y del PADI Advanced Open Water Diver: “Peek Performance Buoyancy”, para aprender a mejorar la flotabilidad. Julio bajó al fondo unos aros enganchados a plomos que teníamos que poder pasar tocándolos lo menos posible, intentando evitar quedar enganchados y llevárnoslos por delante. Cosa complicada, puesto que cuando vas a cruzar por el aro, tiendes a contener la respiración, te elevas, y te lo llevas contigo. Despúes ejercicios de pivotación sobre aletas, que se trataba de tumbarse en el lecho arenoso y coger aire para elevarnos, dejando siempre las aletas pegadas al fondo. Por último, quedarnos en suspensión controlada con la respiración. Es decir, no tocar el fondo, y quedarnos a una profundidad estable sin subir ni bajar de esa profundidad… era difícil, pero relajándose, controlando la respiración no había problema.
Después de estas últimas inmersiones… volvimos a recoger los equipos dejándolos dentro de los BCD’s / jackets, para facilitar luego el manejo y transporte. Volvimos al Cayo Hunting, donde comimos y ya recogimos bártulos y gente para volver a la playa del Centro de Buceo H2Onduras Divers, donde lavamos los equipos, llenamos los maleteros y salimos pitando porque a las 18:30 cerraban la frontera Honduras - Guatemala. Como siempre, todo sucede media hora antes de la hora que te habían dicho, comentado, o tenías prevista. Así que, cuando llegamos, la frontera (paso fronterizo) Honduras Guatemala más oriental estaba cerrada… por lo que teníamos 2 opciones: esperar a las 21:00 a que volviera el administrador del paso de Honduras e intentar convencerle de que nos abriera la frontera y llegar bien tarde a Guatemala… o bien, recorrer de vuelta todo el camino, irnos a San Pedro Sula, ir por carretera de montaña hasta la frontera de El Florido que sí que estaba abierta (no es lo mismo frontera que paso fronterizo… o algo así nos dijeron), que eran unas 4 horas y media de viaje, más lo que tardáramos en llegar de El Florido a Ciudad Guatemala, el palizón del siglo. Si esperábamos a las 21:00 y no nos abrían, la paliza de ir por el otro lado significaba llegar a las 05:00 o 06:00 de la mañana, listos para ducha y a las 7, los ICEX teníamos un desayuno de empresas españolas y guatemaltecas… Nadie se decidía, pero, según lo que Chisco me contó de la carretera de San Pedro Sula y El Florido… mejor no jugársela con las curvas y posibles pinchazos de ruedas por el mal estado del firme. Así que, como uno de los conductores de nuestro carro, me negué en rotundo a ir por ahí y prefería jugármela a convencer al administrador. Como yo, Chisco, Raúl y Maite, que iban conduciendo los otros coches también preferían volver unos kilómetros atrás, cenar con tranquilidad y esperar a las 21:00 para volver al paso fronterizo.
Después de una frugal y barata cena… volvimos todos a los coches y de ahí al paso fronterizo. Habían decidido que fueran dos personas a hablar con el administrador, y fuimos Pam y yo. Me sorprendió que el administrador fuera un … eso, un crío de unos 16 años (no aparentaba mucho más)… y le comentamos que trabajábamos para la Embajada de España, que éramos 4 carros con diferente personal de diferentes instituciones internacionales que teníamos que pasar para llegar a Guate cuanto antes, le explicamos los motivos, y fácilmente accedió a abrirnos. Con diplomacia se soluciona todo
Nada más sobrepasar las dos partes (Hondureña y Guatemalteca) del paso fronterizo, nos paró la policía de Guatemala, extrañana de que 4 carros pasaran la frontera a esas horas. Explicamos los motivos, volvimos a enseñar el carnet azul y lo de siempre, te preguntan si del Barça o del Madrid y te dejan ir. De ahí a Guate ya sólo fueron 4 horitas y media, quizá 5… así que a las 02:00 ya estábamos todos durmiendo en casa después de un fin de semana increíble.
Disfrutad de cada segundo!! Cierren o no las fronteras!!
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