El triángulo Ixil es una región cuyos pueblos más importantes son: Nebaj, S. Juan Cotzal y Chajul. Destinos de lo más profundo del país. Este fin de semana decidimos aprovechar el puente del 30 de junio (día del Ejército en Guatemala) para visitar parte de este triángulo, y nos organizamos para meternos los 5 en el carro… Richard (Brasil), Maite, Ana, Juan y yo. Ya empezamos “mal” cuando al pasar por una gasolinera a echar gasolina, nos preguntaron por revisar el carro… y ya de primeras al motor le faltaba aceite y el radiador estaba seco de líquido refrigerante. No se si el anterior dueño, Pablo Guti no se acordaría de revisar esto antes de vendérnoslo, o bien, él también llevó todo el año 2007 el carro sin líquido refrigerante… el caso es que tuvimos que esperar media horita a que limpiaran todo con agua y aire a presión para luego rellenarlo de líquido…
Después de estos pequeños arreglos, salimos hacia Chichicastenango para dormir ahí… puesto que las carreteras, a partir de ahí iban a estar complicadas, aparte de que en los pueblos más al norte, encontrar un sitio donde dormir a esa hora en la que íbamos a llegar a Chichi… iba a ser muy difícil, por no decir imposible. Nada más llegar a Chichi, fuimos a un pequeño hotel donde por Q40 cada uno pasaríamos esa noche, cenamos unos tacos en el puesto de la esquina y a dormir.
A la mañana siguiente salimos para Santa Cruz del Quiché, donde paramos a dar una vuelta por el mercado y a desayunar huevos, frijoles, queso y platano frito (banano), antes de continuar camino de Nebaj. Pasamos por San Pedro Jocopilas, donde paramos a ver un desfile de una especie de cabezudos que iban bailando de casa en casa… bastante raros, por cierto.
Luego pasamos por Sacapulas, cruzamos el puente sobre el río, y subimos otra vez el lateral del valle para volverlo a bajar más tarde hacia Nebaj. Allí encontramos a un amigo de Maite, Simone, que nos llevó a un sitio donde hospedarnos… y nos contaba algunas cosas del pueblo, aparte de decirnos sitios de interés para visitar, comprar queso y miel y para cenas y comidas. Conocimos también a Hugo, que sería nuestro guía en una excursión por el monte al día siguiente, con el que estuvimos hablando de planes para hacer el paseo. Después de dar vueltas por el pueblo, nos fuimos hacia Chajul, uno de los pueblos más profundos del Triángulo Ixil… Sorprendente. Nunca habíamos visto tanta concentración de niños y niñas pequeños en un pueblecito de Guatemala, sorprendidos, tanto como nosotros de ver extranjeros en esa punta del país, mientras jugaban a ‘rayuela’ y ‘tabas’ … Comimos a base de patatas fritas con ketchup, mahonesa y picante… porque no había nada más (Una vez pides, “fíjese que… no nos queda de esto”, bueno… pues entonces pedimos otra cosa, “fíjese que…”, pues nada, unas papas fritas y pa’lante). Volvimos a Nebaj temprano… durante el viaje de ida habíamos pasado por zonas donde, por causa de las lluvias, había varios deslaves de tierra; grandes pedruscos esparcidos tras las curvas o bien, media montaña encima del carril por el que debíamos volver. Gran problema cuando caen cuatro gotas en este país.
Al llegar al hotel, dejamos el carro… y nos fuimos a cenar. Anduvimos por el pueblo hasta las 22:00 que cerraban el acceso al hotel a la espera de que Edgar, un montañero de Kash’em, llegara a Nebaj esa noche para unirse a nosotros a la excursión del domingo por la mañana. Ya estábamos durmiendo cuando mi móvil empezó a sonar, era Maite… que Edgar le había llamado diciéndole que se había equivocado, que andaba en un camino de terracería y se le había estropeado el coche. Me cambié, y nos fuimos a buscar al de seguridad del hotel para preguntarle dónde podía estar el chaval, puesto que con sus indicaciones no íbamos a llegar a ninguna parte. Nos explicaron la ruta Nebaj-Chijul (camino de vuelta hacia Guate) y que había un camino de terracería por ahí a la derecha… dentro de ese camino a la izquierda y de ahí teníamos que llegar a una comunidad que se llamaba Santa María (’nosequé’). Mientras aún íbamos por asfalto… Maite intentaba llamar a Edgar para saber cómo estaba y qué hacía:
“Edgar, cómo vas? has visto a alguien?”
- “Sí, un borracho, que quiere llevarme hasta Chijul andando”
“Pero estás bien?”
- “Sí, aunque no se si este quiere robarme”.
Al rato…
“Edgar, ya estamos en terracería, vamos para allá… va todo bien?”
- “Sí, más o menos”
Un poco parco en palabras… que nos puso bastante nerviosos con esas respuestas, aunque suponemos que porque no se podía hablar demasiado delante de la gente de la alcaldía de las comunidades por las que pasó. En la siguiente a “Santa María…” lo retuvieron porque no querían dejarle pasar hacia el camino por donde veníamos nosotros. Le comentaron que cualquier vecino podía pensar que fuera un ladrón con consecuencias fatales. Le pidieron la documentación y quisieron meterlo en una habitación para que no se fuera solo por ahí. Nosotros ya pensábamos cómo llegar al sitio… si llegar y bajarnos del coche, si llegar, meter a Edgar por la ventana y salir pitando… Después de unos kilómetros por terracería y varios cruces de caminos en los que, con suerte y ayuda de algún vecino que aún andaba despierto, pudimos sortear sin problemas. Al final llegamos, estaba Édgar con sus atuendos montañeros y rodeado de 20 personas que apenas podíamos distinguir en la oscuridad. Decidí simplemente no hacer nada… bajé la ventanilla y el supuesto Alcalde auxiliar de la Comunidad nos preguntaba “Conocen ustedes a esta persona?” a lo que contestaba un poco nervioso que sí, que lo conocíamos, que se llamaba Edgar, compañero nuestro de excursiones… (y pensaba…”¿O qué leches hace un Español en un carro como este por caminos como estos a estas horas de la noche?”… q lógicamente preferí estar callado y dar las gracias a todo quisqui…). Mientras Maite me decía que me bajara para que entrara Edgar y yo le decía que ni de broma me bajaba con el carro en marcha. Maite se bajó, dejó pasar a Edgar y yo seguía hablando con el Alcalde. Esta vez de cómo dar la vuelta para volver a Nebaj y de que España se iba a comer a Alemania al día siguiente en la final de la Euro2008. En lugar de dar la vuelta, decidimos continuar camino por donde Edgar había venido… puesto que quedaba menos hasta el asfalto e iba a ser más seguro por ahí. Dimos las gracias al Alcalde y nos fuimos pitando… pasamos por la primera comunidad donde Edgar había ido para dar las gracias a la alcaldía Auxiliar. Después de esta movida, ya andábamos bastante más tranquilos y aliviados, ya nada nos podría sorprender… y por eso, nos pareció normal que todos los que salieron de dicha alcaldía estuvieran como cubas, nos contaron sus movidas y seguimos camino a Nebaj por el lado contrario. Pudimos ver aparcado el coche de Edgar y el reguero de aceite que fue dejando hasta el “túmulo” donde había golpeado los bajos. Ya más tranquilos íbamos haciendo la coña de cómo Edgar, experimentado montañero, había podido irse por el camino que no era… que seguro que la foto haciendo cumbre en el Aconcagua era Photoshop puro y duro. Llegamos a Sacapulas por el lado izquierdo del puente… y seguimos de frente por donde habíamos entrado nosotros hacia la carretera de Nebaj. Teníamos en mente el Km 297, donde había un agujero en el asfalto bastante gordo… pero resultó que durante un rato, el kilometraje iba al revés y empezamos a emparanoiarnos con que íbamos hacia Guate en lugar de a la inversa… Dimos media vuelta como pudimos en la carretera y encontramos a otro personaje ebrio al que le preguntamos… y nos dijo que íbamos bien, pero en sentido contrario… por lo que nos fiamos de él (ya que siempre dicen la verdad, no?) y volvimos a dar la vuelta a seguir el kilometraje descendente… después de 10 km hacia “atrás”, estaba el desvío a Nebaj, Chajul y Cotzal. El kilometraje ya iba de nuevo en su orden correcto y llegamos a Nebaj hacia las 03:00 am sin más problemas.
El de la izquierda es un Edgar, el de la derecha se supone que es Edgar, nuestro Edgar, el perdido, alias “Tocayo”, que lió la noche… No se le ve la cara, podemos decir que es el, o tal vez Diego Armando Maradona… nunca lo sabremos
Pero bueno… una buena foto para todos aquellos que piensan que “en la montaña sólo hay una ruta… Hasta la cumbre!”
Al día siguiente se planeaba excursión a las 06:00. Yo me levanté a las 9:00 después de hablar con toda mi familia, pues fue el día de mi santo, y me fui a dar una vuelta por Nebaj, ver las tiendas de quesos y miel, pasear un rato e ir a desayunar un desayuno chapín (huevos fritos (”estrellados” los llaman aquí), frijoles, queso y platanitos fritos con crema) y un café con leche y a buscar un local para ver la final de la Euro 2008. Ni local ni leches… la mejor tele (de 30 pulgadas o menos) era la del patio común del hotel donde nos quedábamos. Así que esperé a los que andaban de excursión. Imagino que todo el mundo estaría como nosotros, sufriendo el pésimo y nervioso juego de España durante los 10 primeros minutos… y cómo se los comieron con patatas a partir de ahí. Al bocas de Lehman le podían haber caido unos cuantos. Después de la primera parte fuimos por unos perritos calientes de un puesto de la calle y nos los comimos viendo la segunda gran parte que jugaron los Españoles. Una vez fin de partido, la emocionante entrega de la copa de la Euro a Iker Casillas y a ponernos en marcha para volver hacia Guatemala…
Una horita y después de unas cuestas y curvas (aquí las llaman “ganchos”, supongo que por la forma…) bastante potentes, cruzamos el puente hasta Sacapulas. Subimos una cuesta, y cuando frené noté que el pedal llegaba hasta el fondo y apenas hacía nada. Llamé a Maite y a Edgar, que andaban por Sacapulas reparando el carro de Edgar para saber en qué taller lo estaban arreglando y bajé como pude, ayudándome del freno de mano, hasta el puente, donde estaba el taller. Mientras esperábamos asistencia, Ana y Ricardo decidieron irse cuanto antes lo más cerca posible de Guate (uno tenía trabajo, y los padres de Ana llegaban al día siguiente)… asi que tomaron una shuttle hasta Santa Cruz del Quiché. Juan y yo nos quedamos tomando algo con Maite y Edgar, hasta que, después de una hora y media nos arreglaron los frenos. Pagamos 30Q por la reparación (menos de 3 euros, así nos fue), de los frenos traseros (de tambor)… puesto que no había medios para tocar frenos de disco. En principio probamos a hacer un par de buenas frenadas y funcionaba con normalidad… el pedal estaba un poco más duro que anteriormente y no dudamos en seguir camino hasta Santa Cruz. A mitad de camino, otra vez se puso blando el freno y sí que frenaba, pero sólo cuando apretabas a fondo. No nos podíamos quedar a mitad de camino en medio de la nada, así que bajo aprobación de Juan, decidí continuar camino jugando con 1a, 2a y 3a marchas… frenar con motor aunque fuera forzando un poco el carro y con los intermitentes de emergencia puestos, cediendo el paso a cualquier otro que quisiese adelantar… No hubo ningún problema. En otra hora y media estábamos en Santa Cruz del Quiché y hablamos con el dueño del hotel contándole el problema con el carro. Nos recomendó un taller, pero estaba cerrado y teníamos que esperar al día siguiente.
Ana y Ricardo, los de las prisas, se fueron a las 6:00 en una camioneta… y Juan y yo seguimos durmiendo hasta las 8:00. Nos fuimos a desayunar y volvimos al hotel a por las llaves y a llevar el carro. El hombre del taller parecía bastante más seguro de lo que tenía que hacer y se lo dejamos ahí. Mientras, nos fuimos a dar una vuelta por el mercado del pueblo… la plaza, la iglesia y ayuntamiento. Después de una hora, volvimos al taller y aún no habían terminado… por lo que nos esperamos un rato más. Pagamos 60Q por la reparación y nos fuimos a dar unas vueltas para probar antes de salir. No notamos nada… otra vez duro y a 3 horas y media de volver a Guate. Salimos para Guate, pasamos por Chichicastenango, Los Encuentros, la zona del Lago y paramos a comer en Tecpán… se ablandó un poco el freno pero seguía haciendo su función normalmente. Después de comer un churrasquito con arroz, salimos otra vez y estaba como inicialmente… llegamos a Guate en una hora y media sin el menor indicio de fallo de frenada. Una vez en Guate, alivio general, contando la experiencia y habiendo disfrutado cada segundo de un fin de semana muy especial (Campeoneeeees oeeeeeee!!) y a la vez un tanto estresante (Edgar… la próxima vez, te quedas de cubatas con los de las alcaldías hasta la mañana siguiente!!! :P)… pero, as usual, mereció la pena. Eso sí, por primera vez, odiar cada segundo la conducción en este país.
En Guatemala existen cantidad de cuerpos privados de seguridad. No es extraño ver como mucha gente utiliza seguridad privada en tiendas, hoteles, condominios e incluso en los transportes públicos (como se viene haciendo desde hace bien poco) y en los transportes de mercancías y valores. Siempre fuertemente armados, sobre todo, con escopeta de cañones recortados… aunque ya hemos visto fusiles de asalto, subfusiles, pistolas, revólveres e incluso ametralladoras.
Estos pequeños “ejércitos” suelen ser entrenados por ex-miembros del ejército israelí, que tienen montadas sus propias empresas tipo “Blackwater” pero en chapín, por toda Guatemala, Honduras, Salvador, etc. Estos “soldaditos” suelen ir uniformados como si de diferentes cuerpos del ejército se tratasen, pero no… es mera formalidad, sobre todo, para diferenciar a estas empresas unas de otras y diferenciar un chapín armado de un chapín “segurata” armado. Porque como sabéis, aquí hasta las señoras mayores llevan pistolón en el bolso.
Juanillo tenía por la oficina un recorte de un díptico de publicidad que no tiene desperdicio. Aquí va!
Con dos cojones!!!
La verdad es que si nos “atienden” como en la foto… va a ir su madre a pedirles un favor! jajaja
¿Que quién es Matt Harding?Pues es un chaval que tuvo la feliz idea de viajar por medio mundo y bailar (de una manera un poco extraña, por cierto) en los sitios más emblemáticos del mundo. En su página subió en 2005 su primer video. Desde entonces, miles de personas seguimos sus pasos a través de “where the hell is matt?”, en la que incluye un mapa de dónde se encuentra y un blog en la que va contando sus peripecias. En 2006, una marca de chicles le patrocinó el viaje en la que recorrió otras partes del mundo.
Ahora en 2008, publica un nuevo video, esta vez más humano, bailando con gente de todo el mundo, con nuevas peripecias e incluso algún que otro susto… pero nunca dejando de lado que hay algo más fuera de nuestras ciudades, hay más gente de diferentes razas, etnias, orígenes, religiones y con maneras diferentes de ver las cosas; gente a la que conocer, gente a la que tratar, y, cómo no, con quien bailar y compartir experiencias… y (no podía faltar) de disfrutar cada segundo de todo lo que este, nuestro Mundo, nos ofrece.
A Carlos le gustó su experiencia en Río Dulce, Livingston y demás… y decidió traerse a sus compañeras de batalla de Miami, Noelia y Marta, a conocer otra parte de este gran país. Lo tenían pensado desde antes de pasar yo por Miami, así que me limité a hacerles un pequeño planning intentando ver lo más posible en los apenas 4 días que iban a estar entre nosotros.
Cuando llegaron, me acerqué a recogerles al Aeropuerto de la Aurora… una vez recibidos, los traje a casa y nos fuimos con Juan, Ana, María, Jaime y Martín a cenar al “Casa Chapina”, de comida típica de aquí. Después a dormir, que al día siguiente tomábamos un avión hasta Flores.
A Carlos le volvían a brillar los ojos cuando veía la selva desde el avión… tensión y emoción en las mentes de los 4 de esta nueva expedición a las ruinas mayas de Tikal y Yaxhá, incluso para mí, que volvía a tener la oportunidad de visitar esos dos grandes y mágicos lugares. Una vez en tierra, yo ya había contactado con Antonio, el chófer que nos llevó a Pablete, Martín, Juan y a mí la última vez que fuimos. Lo encontré esperándome con un cartel con mi nombre a la salida del aeropuerto de Flores. Mientras Noe, Carlos y Marta pedían algo de desayuno, yo acordé el precio con Héctor, el chófer que Antonio nos había asignado.
Una vez desayunados, nos subimos a la shuttle y nos dirigimos a Yaxhá. Yo y mi buena suerte… estaba nublado, así que empezábamos a poner en duda poder, al menos, ver atardecer desde las ruinas de Yaxhá. Una vez en el complejo de las ruinas de Yaxhá, dejamos atrás la shuttle para dar una vuelta por todo el parque. Esta vez sí que vimos unos cuantos turistas y, de vez en cuando, nos parábamos a charlar con los aburridos guardias del parque que, en cuanto les das un poco de palique, te cuentan mil historias de los “depredadores” (gente que entra ilegalmente en los parques a talar árboles indiscriminadamente), asaltantes de turistas y demás… cosa interesante en una visita que no todo el mundo puede hacer en un parque si no te detienes un poco a escuchar. Al pobre Carlos, no se le ocurrió otra cosa que poner un pie en un hormiguero mientras hacía una foto. En pocos segundos andaba quitándose hormigas de los calcetines, que andaban ahí cebándose a mordiscos.
Justo cuando abandonábamos las últimas ruinas visitables en Yaxhá, se puso a llover. Decidimos comer bajo un techo de cañas que había en la zona que será pronto “Centro de Visitantes” y después bajar al lago para visitar Topoxté. Acordamos precio con el lanchero y nos acercó al muelle al otro lado del lago. Por mi parte, volvía a los mismos sitios, con gente distinta, pero aún así, todo parecía diferente… es como ver una película por segunda vez, que te das cuenta de detalles que habías pasado por alto anteriormente. Además de charlar un rato con el lanchero, también estuvimos de charla con el de seguridad de parques de Topoxté, que nos presentó a “Pancha” una mona que tenían amaestrada (más bien, que la cuidaban, la alimentaban y lógicamente se dedicaba a acompañar a los turistas y a saludar de vez en cuando). La primera reacción de la mona cuando nos vió fue miedo, fue desconfianza… pero poco a poco fue acercándose más y agradeciendo las galletitas que le íbamos acercando.
Depués de un buen rato allá, comenzaba a anochecer y no había manera de que el cielo se despejara para ver atardecer. Así que nos dirigimos a El Remate, a la misma casa de la última vez a descansar, a cenar algo por ahí y a dormir. Al día siguiente, habíamos quedado con el Héctor para ir a ver amanecer a las ruinas de Tikal. Al llegar al control de seguridad del parque no nos dejaron pasar. Hacía un par de semanas, un grupo de turistas fueron asaltados dentro del parque y sin guía para la visita nocturna, no estaba permitido el acceso. Apareció Luis, un guía que ya conocía de la vez anterior, con el brazo en cabestrillo (a saber de qué pirámide se había caido) y nos dijo que por 100 Qz/ cabeza, nos metía a todos. Era eso o esperar a que abrieran el parque a las 06:30 am. Así que ahí fuimos. Allí nos unimos al grupo de Juán Guzmán, el guía, con otros chavales que venían desde Chile y dos brasileños. El paseo fue distinto a cuando fui por primera vez, y en lugar de ir por los caminos de la selva hasta el Templo IV, fuimos por todo el parque, de noche, incluso pasamos por la plaza de la acrópolis central, la pirámide Gran Jaguar (Templo I) y por “El Mundo Perdido”. Una vez en el Templo IV, escuchando a monos aulladores y demás fauna, lo que imaginábamos, niebla y espesa… así que sólo pudimos ver cómo iba habiendo más luz cada minuto que pasaba, pero ni sol, ni amanecer ni nada… una pena. Aunque sí que se vieron a través de la niebla los demás templos, más tétrico, distinto.
Y de la niebla a la lluvia… Nos protegíamos de la lluvia como podíamos… y así hicimos la visita, como hasta ahora, de una manera siempre distinta. La visita fue más larga y pasamos por sitios por donde no habíamos estado la vez anterior. La piedra mojada da otra sensación a cuando hace Sol… y es de lo que más me sorprendió bajo la fuerte lluvia. Después de despedirnos del guía y del grupo, salimos fuera del parque a desayunar. Estábamos tan hechos polvo, que pasamos por el Centro de Visitantes y luego avisamos a Héctor para ir a Flores antes de volver a Guatemala. Estuvimos en el pueblecito de Flores y dimos un paseo en barco por el lago… yo empezaba a encontrarme mal. Tenía el codo un poco hinchado por la picadura de un tábano (o váya ud a saber…) y cuando llegué a casa tenía un poco menos de 38ºC de fiebre. Tomé antihistamínicos y paracetamol y me fui a dormir. El plan era volver de Flores e ir en coche de Guate a Panajachel para que vieran el Lago Atitlán… pero en esas condiciones mejor quedarse en casa. A la mañana siguiente se fueron a Antigua, ya que yo seguía un poco tocado. Volvieron por la tarde ya casi anocheciendo, encantados con Antigua, las ruinas y demás… y Juán (ICEX) les organizó en poco tiempo la visita al volcán Pacaya el domingo por la tarde justo antes de irse a la mañana siguiente.
Por la mañana me desperté para despedirme y estaban alucinados con la experiencia de subir al campo de lava del Pacaya. Fue un placer teneros aquí, aunque una pena no poder haber ido a lo del Lago Atitlán… lo dejamos para la próxima!! Gracias por todo!!!!
De toda esta experiencia, me quedo con algo que relata Noe genial en su blog:
“[…] Y para terminar solo un consejo: Hable con él. (Que suena muy almodovariano). Con el guía, con el taxista, con el guarda del museo…cualquier persona que nos crucemos por ahi puede aportarnos muchas cosas. Yo, entre guías y taxistas, estos días, he hecho un intensivo sobre historia Guatemalteca.”
Al día siguiente del lanzamiento del Atlantis, después de descansar del palizón de viaje, estuve dando vueltas por la zona de la playa y el downtown. Esa tarde pasé por la Oficina Comercial de Miami a ver a Chema (que no estaba el tío…) y conocí a todos los becarios de cámaras y demás. Aparte, me encontré con Julio del ICEX , que estaba implantando Fase VII (Windows 2003 y demás movidas) con la que fue becaria de Berna el año pasado. Alegra encontrarse con tanta buena gente en tan pocos minutos.
Después de pasar un rato en la OFECOMES, nos fuimos a casa, a dejar a unos y de ahí… intenté acercarme de vuelta a ver a Julio para tomar un café… pero con el tráfico fue prácticamente imposible, así que pasé por el aeropuerto a devolver el coche y luego cogí un taxi para llegar a donde estaban Carlos, Noelia, Chema y demás… al “Rusty Pelikan”, un sitio así muy “in” en Key Biscayne, desde el que se veía todo el skyline de Miami. Allí nos tomamos unas cervezas contemplando la noche y la cantidad de luces que iluminaban la silueta de los grandes edificios de Miami-Beach y de allí nos fuimos a cenar. Después de no encontrar sitio para cenar… acabamos yendo a Hooters, a comer alitas de pollo, tomar una cerveza… donde, así, por las buenas, nos encontramos a Dennis (Informático-ICEX Panamá) y a su novia. Es pequeño el mundo para tener que encontrarnos todos en Miami… increible! Nos contó que andaba en Orlando… y pudieron acercarse a Merrit Island a ver despegar el Atlantis, aparte de su visita al parque Disney de Orlando y demás. Después, nos acercamos a un hotel donde se supone que había fiesta… el “Mandarín”, aunque ya estaba terminando. Se ve que es típico que algunos hoteles tengan playas artificiales (o no) y pongan tumbonas, camastros y demás movidas para hacer la fiesta en la playa.
A la mañana siguiente, Marta, Carlos, Noelia, una amiga de ellos y yo nos fuimos al parque nacional de Everglades, al sur de Miami. Allí nos juntamos con ex-becarios, otros becarios de cámaras y de la oficina… y alquilamos unas canoas. Estuvimos un par de horas haciendo brazos, intentando sincronizarnos entre los 4 que íbamos en la canoa para poder recto, pero fue bastante complicado. Se supone que había cocodrilos, que era peligroso acercarse a ellos a menos de 3 metros… pero en el primer recorrido por el canal no vimos apenas ninguno. A la vuelta vimos unos cuantos y la verdad es que son muy tranquilos, aunque está claro que tuvimos cuidado de no volcar la canoa, “porsiaca”.
Después de la paliza, fuimos a “Robert is Here”, una frutería en medio de la carretera, camino a casa, a tomar sus famosos milkshakes de frutas. Esa noche no hicimos nada en especial… salvo despedirme de todos, ya que, al día siguiente volvía a Guatemala.
Fue mi primera visita a los Estados Unidos y la verdad, mereció la pena… aunque Miami sea una ciudad prácticamente artificial, donde lo que se vea sea más ostentosidad que otra cosa, es y será un sitio especial… claro, que uno viene de Guate… cualquier tontería te deja con la boca abierta; como cuando Carlos me comentaba que bajar desde el piso 7 del párking de casa y ver 10 Porsche, 5 Ferrari, 4 Hummer, 50 Mercedes/BMW/Mazda de alta cilindrada, Dodge, … ya no le sorprendía.
Gracias Carlos, Noe, Marta, Chema y Víctor (con la colaboración de toda la gente) por la acogida y el compartir el disfrute de cada segundo en un sitio tan genial. Un abrazo gente!!
La semana siguiente a Iztapa, nos fuimos de visita a San Salvador. La verdad es que costó mucho decidir por fín El Salvador como destino de ese fin de semana del 1 de febrero… pero confirmé a Jesús, informático de la OFECOMES de San Salvador, y estuvo encantado de acogernos, además, compró una cama hinchable para que 2 de nosotros pudiéramos dormir. Un crack el tío!
El viaje fue un peñazo… Manejé yo, y sin problemas… hicimos un descanso pasado Jutiapa (Guatemala) y llegamos a la frontera por la noche. Allí nos pusieron pegas porque el carro que tenemos aún no tiene los papeles que confirman que es nuestro, así que podrían tomarlo como robado. La decisión era unánime, teníamos que volvernos a Guate esa noche. Nos pidieron la documentación, les entregamos pasaportes y además la acreditación como funcionario en misión diplomática (que por fín, la semana antes nos había entregado el Ministerio de Relaciones Exteriores de Guatemala). Lo vieron, y comentaron que no debería tener ningún problema enseñando tal acreditación, y además, se tomaron la molestia de darme un teléfono de la Policía Nacional Civil de la frontera de Honduras en caso de que nos parase la policía durante nuestro fin de semana en El Salvador. Antes lo dicen… antes nos paran. Nada más abandonar el puesto fronterizo, a los 500 metros, nos para una patrulla armada y de paisano. Nos piden los pasaportes y los papeles del carro. Aparte, le doy la acreditación diplomática y empieza a mirarnos las caras a todos comparando con los pasaportes que le habíamos dado… Ya empezaba a temer que tenía que ir llamando ya a la frontera para que les dijeran toda la movida e, inesperadamente, empezó a preguntarnos si éramos del Madrid o del Barça… y estuvo un rato de cachondeo y nos dejó ir sin siquiera mirar los papeles del vehículo. Tan felices íbamos que exactamente al siguiente kilómetro, nos vuelven a dar el alto, esta vez, policías uniformados. Empezamos con lo mismo, y acabamos hablando de visados y de cómo conseguir uno para España… Lo peor, la cantidad de explicaciones que tienes que dar respecto a los papeles del carro, de que llamen a la frontera y, sinceramente, quería evitar eso a toda costa… uffff, nos vuelven a dejar pasar sin problemas.
Después de las 2 paradas de la policía y de la que liamos en la frontera… ya estábamos en San Salvador, camino a El Salvador, por unas carreteras geniales (comparadas con las Guatemaltecas), a buscar la casa de Jesús con las indicaciones que nos había dado. Fue como esperar encontrar carteles “A Casa de Jesús” … pero fue que no, que ni de broma. Estuvimos dando una vuelta hasta que encontramos el famoso hotel Sheraton en la “Zona Rosa” de la ciudad (algo así como la Z10 de Guatemala). Jesús pudo localizarme en mi móvil español y me dijo que vivía a apenas 2 cuadras de allá. Así que, efectivamente, a dos cuadras del Sheraton, nos esperaba en la puerta de su edificio.
Después de la bienvenida y de dejar bártulos en su casa… nos fuimos a un centro comercial cercano a cenar con unos amigos suyos. Después de cenar unos sandwiches, nos largamos a un local de copas, a tomar un par y luego a casa, puesto que después de 5 horas de manejo por estas carreteras… era para dormir del tirón unas cuantas horas.
El sábado por la mañana nos fuimos a Suchitoto, un pueblecito colonial, como Antigua Guatemala, aunque más pequeño. Estuvimos paseando por sus calles y caminos de terracería hasta que nos cansamos de tanta vuelta y decidimos bajar al lago Suchitlán, donde comimos y luego alquilamos un transporte por el lago para que nos diera una vuelta por ahí. Estuvimos por la zona donde se ocultaba la guerrilla, en una cueva en la que vivía una especie de ermitaño… y luego volvimos al pequeño embarcadero para volver a los coches y de ahí a la capital.
Esa noche estuvimos con las amigas de María y Ana, que andaban de prácticas de su Máster en Cooperación Internacional. De su casa, fuimos al supermercado y luego a casa de Jesús, de fiesta y partiditas al PRO de “la play” jeje… donde Jaime demostró sus habilidades con los mandos.
A la mañana siguiente nos fuimos temprano al Volcán San Salvador (inactivo), a ver el cráter y poco más… La verdad es que en los coches se llegaba prácticamente hasta la cima… allí estuvimos de paseo por el borde del cráter, unas fotos… y vuelta a los coches para irnos a la playa. Tardamos apenas hora y media en llegar, tráfico incluido. Allí estuvimos en un hotelito con restaurante, donde ordenamos la comida y nos fuimos a dar un baño. Jaime, Jesús y yo nos metimos en el agua, y poco a poco nos íbamos alejando por la corriente… Empezamos a nadar hacia la orilla y no avanzábamos mucho, la verdad es que fue un poco agobiante, pero logramos salir sin problemas. Al día siguiente, Chisco, nuestro instructor de buceo, ya se encargaría de darnos unas recomendaciones para esos casos. Después del susto, comimos y enseguida nos dispusimos a conducir de vuelta a Guatemala por la carretera de la costa… nos perdimos en Escuintla, tratando de encontrar la “autopista” de peaje de vuelta a la capital, pero tampoco llegamos demasiado tarde. Estaba despejado y, ya llegando a casa, pudimos ver los ríos de lava incandescente por la ladera del volcán Pacaya.
Muchas gracias a Jesús y Pablo, becarios de El Salvador, por acogernos a todos en su casa y montarnos un plan tan increible… a pesar del susto en la playa, ha merecido la pena. Desde luego!! Un abrazo y disfrutad!
El fin de semana siguiente nos fuimos a Xelajú (Quetzaltenango). Gracias a las indicaciones de un compañero de Ana de AECI, que le comentaba que ir por “tierra fría” era más rápido, sólo tardamos 4 horas y media en lugar de las 3 que prometía el chaval este. Con “ir por tierra fría” me refiero a tomar dirección noroeste desde Guatemala, donde empieza el ascenso a Sololá (muy cerquita de Panajachel y el Lago Atitlán) y seguir, dirección Sierra de los Cuchumatanes, aunque sin llegar a ella, hasta llegar a Quetzaltenango. Es la zona más fría del país, por estar a la mayor altura… y de ahí lo de “tierra fría”. Una vez allí, tuvimos que preguntar unas cuantas veces por dónde estaba “Casa Argentina”, el hostel donde nos quedábamos a pasar el fin de semana.
Hago un paréntesis por la coña que es preguntar aquí en Guate una dirección. La verdad es que llevamos bastante cachondeo con el tema. Es gracioso preguntar por una dirección y que te digan “Siga recto y luego gire a … a la… a la derecha y después de tres cuadras gire a la izquierda, allí ya sigue recto” (y mientras dice ese último “recto” está haciendo un gesto con la mano como de girar a la derecha)… que te quedas a cuadros, vamos.
Después de dejar las mochilas en la habitación, nos fuimos a cenar al “Royal Paris” un sitio muy típico de allá donde había música en directo. Hacía frío, es la primera vez que he usado el chaquetón desde el invierno del año pasado en Cartagena. Allí vimos a dos cooperantes que vinieron de Madrid días atrás… y luego directamente a dormir. Las casi 5 horas conduciendo me mataron. A la mañana siguiente, nos fuimos a las Fuentes Georginas, unas fuentes de agua termal que emaman de la montaña. Al ser zona volcánica, el agua está muy caliente. Estuvimos dando una vuelta por la montaña, siguiendo un sendero que llevaba casi a la cima. Después del paseo, bajamos a donde estaban las fuentes y nos dimos un bañito. La verdad es que es un sitio bastante frío, íbamos con forro polar pero el agua estaba tan caliente que te mareabas al salir. Después de media hora de baño, nos quedamos allá a comer y bajamos de nuevo a “Xela”, para ir a otras termas, esta vez más hechas “a mano”, un paseo por el monte más cercano a la ciudad, hasta que llegamos. Tampoco tenía mucho… pero el paseo fue lo mejor. Bajamos del monte a Xela y ya allí duchita y a cenar. Conocimos a un guarda forestal canadiense que se vino con nosotros por ahí a tomar algo.
A la mañana siguiente, nos fuimos de vuelta a casa, esta vez, por “tierra-caliente” hacia Escuintla, al sur … toda la zona de la costa del pacífico, desde donde bajamos de 2333 metros a apenas 200 en unos kilómetros. Primero pasamos por Zunil, un pequeño pueblecito, donde estuvimos en el Maximón que tenían por allá.
Paramos a comer y luego estuvimos en Santa Lucía Cotzumalguapa, donde se supone que habían unas ruinas mayas (según no se qué guía Lonely…), y eran 2 piedras en medio del campo. Una especie de mascarón que sobresalía de la tierra… y un relieve. Lo que sí que hubo era un atardecer impresionante.
De allá volvimos a casa, se nos hizo de noche por el camino, pillamos todo el atasco de la carretera del pacífico, el peaje y la entrada a la ciudad, como siempre media hora más de espera en el carro por culpa del atasco… un rollete, pero mereció la pena disfrutar cada segundo de un viaje como este.
El 26 de enero, aprovechando que Jaime (México DF) estaba de visita por trabajo… nos fuimos todos a Iztapa. Fuimos 14, y estuvimos de bañito, playa, piscina… hoguera… Juan y Jaime, aprovecharon la ocasión para unirse al club de buceo y empezar con los ejercicios de Open Water Diver de PADI en aguas confinadas. Nuestros nuevos becarios comienzan ya a ver qué es Guate, ya han estado en Mixco Viejo, Xela e Iztapa… lo que les queda por vivir!!
Comienza el duro proceso de poner al día este blog. La verdad es que, desde que volví de Cuba ha pasado de todo.
El día que llegué de Cuba me encontré con un temporal de frío brutal. Estaba toda Centroamérica congelada (o casi). Después de estar el día anterior a 32ºC, llegar a Guate con 8ºC y una sensación térmica de 5ºC o menos por el viento que hacía. En zonas del interior y más al norte, había helado la noche anterior. Estaba yo sólo en casa, no habían llegado los nuevos y aún no estaba reparado el doble techo. Pasé un par de días durmiendo literalmente con ropa, unos vaqueros, camiseta y forro polar. Si en la calle ya hacía fresco, mi casa era un congelador tamaño grande.
Ese fin de semana, tuvimos 2 temblores de tierra (de mayor graduación Richter que cualquier “terremoto” sucedido en España en los últimos 20 años, 5.6 y 5.1). La casa crujió de lo lindo, y cuando a uno le da por reaccionar para salir pitando, el temblor acaba. Además de temblores, Mannaik volvió después de 1 mes en Francia y andabamos recogiendo toda la casa para la llegada de la gente nueva. Pablo Guti había dejado sus armarios llenos de cosas y movidas que había ido acumulando en 1 año de vida… y la cocina, ni os cuento… mierda pa’ parar un carro.
Por un lado, llegaban Ana y María, de Santander, amigas de Pablo Guti, que vienen para quedarse un año trabajando para la Agencia Española de Cooperación Internacional y, por otro, Jaime, madrileño que viene de la Cámara de Madrid en el puesto de Pablo Guti (SODERCAN, que este año ya no vienen). Bienvenidos y a disfrutar de cada segundo en este país!!!
Ese fin de semana, decidimos ir a un sitio “light”, como cuando llegamos nosotros (Copán y Esquipulas), pero menos. Así que acabamos por ir a Mixco Viejo y sus ruinas, donde estuve yo con Pablo Guti hace un tiempecillo. La verdad es que no recordaba que el camino fuera tan coñazo, puesto que esta vez conducía yo y no Pablo como entonces. Además, siempre que ocurren cosas típicas de aquí, como he comentado alguna vez, se suele decir “Welcome to Guatemala…”, sobre todo, con las burradas que se hacen aquí cuando se conduce/maneja. Primera excursión, y María estuvo muy acertada en grabar mientras volvíamos de las ruinas… http://www.youtube.com/watch?v=yIlkko0clMs
Y desde ahora… comenzamos con una nueva actividad los lunes sobre las 20:00 en Torre Santa Clara II (ya sea en nuestro 302, en 1304 … y vamos a ver si pringamos a Quique y movemos todo esto en su 301): Preparación de Cócteles del libro de cócteles cubanos que me regalaron por navidad. De momento, en los lunes que llevamos… Mojito, Hemingway, Niña Bonita y Piña colada …
El sábado 29 llegaban la mayoría de becarios de Informática, del continente americano, que habíamos quedado en Cuba como viaje de Nochevieja. Bajé de casa de mis tíos al Paladar “El Cactus” a ver quién se presentaba de todos los que habíamos llegado. Allá estaba Raúl (R.Dominicana) a quien estuve acompañando mientras cenaba algo y hacíamos tiempo a que llegaran los demás. Al rato, llegó Dennis (Panamá), su novia y un amigo suyo y, al poco, hicieron su aparición, Dani (Venezuela) y su novia… que me alegré mucho de ver, porque ya nos dió un pequeño susto con un accidente de taxi que tuvo… y verlo tan bien después de todo lo que había podido haber pasado, es lo mejor que puede uno tener en un encuentro así. Después de un rato con ellos, mientras se ponían de acuerdo con las casas donde iban a dormir, me volví a casa de mis tíos, que teníamos una cena en casa del cónsul.
El 30 salí a bucear con el club de buceo de la Marina de Hemingway , que por unos 30 C.U.C.’s/inmersión, nos llevaban a 2 puntos de buceo a apenas milla y media de la línea de costa. La verdad es que estuvo bastante bien… aunque, como suele ocurrir en Cuba, dejan bucear a todo el mundo con una clase de media hora previa a la inmersión, tengas o no título, hayas buceado o no alguna vez en tu vida. Nos subimos al barc, nos equipamos, comprobación previa de los equipos y al agua. Uno de los instructores se ocupaba de una pareja, el otro, andaba tranquilizando a la mujer de otro chaval brasileño y yo con él tratando de hacer que respirara con tranquilidad, que vaciase el aire del BCD/jacket y que bajara poco a poco. Después de unos cuantos intentos, logramos sumergirnos y nos siguió el instructor, ya que la mujer acabó por decidir quedarse en el barco. En la segunda inmersión nos dijo que entráramos a una cueva, fuimos pasando consiguiendo que nuestro equipo no tocara techo o suelo de la misma. Allí pudimos ver una langosta y, cuando salimos, todo el aire que habíamos soltado en la cueva de coral, salía del mismo en forma de cortina de pequeñas burbujas de aire. Una postal increible que retrataron con cámara subacuática y que aún no me han enviado. Sobre las 13:30 volvimos a la Marina, dejamos los equipos, los lavamos y un instructor se ofreció a llevarnos a casa en su Lada ruso de hace tropecientos años… Buena gente esta de Cuba!!
Esa tarde bajé a La Habana Vieja, donde había quedado con todos los becarios. Allí me encontré con Paco (Toronto-ntero), Quique (Lima), Alberto (Santiago de Chile), Natalia (Chile COMEX), Jesús (San Salvador) y los que mencioné más arriba (Venezuela, Rep Dominicana y Panamá). Estuvimos dando una vuelta por el barrio chino, y de ahí a las casas particulares donde vivían. Despues de eso, nos bajamos a cenar y a tomar unas copas por la Habana, donde nos sentimos un tanto engañados por una auténtica mierda de cena en el restaurante Santo Angel… pero claro, resultó que estaba tocando “Buena Vista Social Club”, un concierto que encarecía el plato. Y nosotros, sin saberlo jajaja. Empezaba a encontrarme mal, supongo que agarré frío después del buceo y andaba incubando un gripazo.
Al día siguiente, quedamos a las 17:30 en casa de una de las becarias de la embajada para tomar las uvas en la hora de España. La verdad es que es muy extraño poner TVE Internacional y ver lo de las uvas cuando aún el Sol entra por la ventana, estando en manga corta… Esa noche cené con mis tíos y mis primos en casa de Vicente Botín. Nos juntamos allí unos quince, y después de eso me acerqué a casa a dormir. No es la primera vez que me encuentro así un 31 de diciembre… pero es lo que toca. Además no había forma de bajar al centro de Cuba en taxi, puesto que es una fiesta muy familiar, se celebra el año de la revolución y no hay apenas transporte público.
Al día siguiente me encontraba mejor, y bajé al centro con Jorge y Alex, que habíamos quedado con dos amigos rumanos que conocimos en el intento de bucear en Trinidad. Después de unas vueltas por la “deep” Habana y la zona del Capitolio (donde nos hicimos una foto a la antigua), nos fuimos a comer a la Casa Asturiana… a comer comida Cubana, claro!
En una hora, me llamó Raúl, que iban a tomar café y a seguir paseando por la Habana Vieja, ver el castillo de El Morro y el famoso “cañonazo”. En principio nos vimos todos… pero luego nos separamos para buscar transporte, y mientras unos fuimos a “El Morro” otros estaban donde el cañonazo… que era en la fortaleza de al lado. Fuimos para allá… y yo empezaba a pensar en irme, hacer maletas, que al día siguiente me iba muy temprano. Me despedí de los que pude ver en la puerta de la segunda fortaleza y me fui a casa. Apenas cené… me despedí de mis tíos y me fui a dormir. A las 05:00 me levanté para irme al aeropuerto en taxi. Una vez allá, me encontré con Dani y su novia, que se volvían a Caracas a la misma hora. Me pasé después 6 horas en el aeropuerto de Costa Rica y de ahí a casa, a 8ºC, con una ola de frío que azotaba Centroamérica… Comparado con los 30ºC que hacía el día anterior en Cuba…
Aquí acabo con todo lo sucedido en Cuba, en familia, entre amigos, con los que disfruté cada segundo de otro país, otra cultura y otro … régimen. Espero poder repetir pronto!!
¡¡¡¡Cuando firmé el acuerdo con ICEX, desde luego NO firmé ESTO!!!!
Siempre he pensado que las despedidas son una mierda… pero TODAS… despedirme de mi familia en Cartagena antes de venir, despedirme de mis tíos de Madrid después de mes y medio aguantándome, despedirme de todo el grupo de becarios que ahora andan repartidos por el Mundo…
Hace una semana se fue Alberto, para (a saber) volver algún día… Hoy he llevado a Pablito Guti al aeropuerto, lo de siempre, más de lo mismo, las maletas hasta los topes, una azafata del checking más maja que todo que le ha permitido meter 30Kg por maleta, el pobre cargado hasta arriba de cargadores de baterias y demás aparatos que compró en Miami, un abrazo, despedida otra vez y al control policial. Me he quedado esperando que pasase por el control, por si no le dejaban pasar un pequeño diablillo-piñata típico de aquí que lleva un trozo de alambre. No le han dicho nada, este niño tiene más labia que Arturo Pérez Reverte jajajaja, un OK submarinista así de grande y me he vuelto al carro. Esta vez conducía sin que Pablo estuviese ahí indicándome cómo ir al Hiper-Paiz de las Américas, la ida-vuelta al aeropuerto, que usara el mejor carril de cada una de las calles y avenidas de Guatemala, dónde está cada cosa importante de la ciudad, qué rutas son las mejores…
He llegado a casa, a recoger mi habitación, coger algo de desayuno, y a la oficina. La casa está más vacía que nunca. Se me ha hecho raro ir a la oficina sólo, se me ha hecho raro no tener que forzar el paso para estar a su nivel (como dice Juan: “este lleva un petardo en el culo”), no parar a pillar un café en la planta baja del Géminis, subir sólo en el ascensor (17 pisos sin parar, algo bien raro en este edificio…) y llegar a la Ofecomes y que el guarda de seguridad, Mateo, me diga “buenos días Pablito” como le decía a él… Se me va a hacer muy raro todo, pero en 2 días me voy a Cuba y cuando vuelva, ya habrá gente en casa.
Se va una gran persona, un gran amigo y compañero (de piso e inmersiones)… alguien que se lo ha currado mucho para hacernos la vida más fácil a los que llegamos, alguien a quien gracias a él, nos hemos sentido como en casa desde el primer momento. Seguro que le escribo más de un correo pidiéndole consejo sobre los planes de viaje que aún nos quedan por hacer en este país. Es genial que haya alguien como Pablo al llegar un destino… pero las becas se acaban y las mamás nos reclaman en nuestro “destino cero”, nuestro punto de partida a todas estas aventuras.
Un fuerte abrazo, Pablete… buen viaje, feliz regreso, feliz Navidad y que SODERCAN te de un alegrón para año nuevo (aunque el Barça no gane la Liga… siempre hay alegrías mejores que una Liga), a volver a disfrutar del “calor” (en todos los sentidos) del hogar, de vuelta con tus padres, y de la próxima visita de Sara. Nos vemos a medio camino entre Cartagena y Santander para bucear… en Cuenca NO, en la costa
Hasta pronto y disfruta de cada segundo!!
[coolplayer width=”480″ height=”380″ autoplay=”0″ loop=”0″ charset=”utf-8″ download=”1″ mediatype=”"] Pablo Guti en Guatemala
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Dejo para el final un video que hizo hace un par de días para felicitar las fiestas y, en cierta medida, exponer tu paso por Guatemala.
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