Abril 8th, 2008 by Blete

El viernes, como cuando estuvimos en Puerto Cortés, salimos hacia Puerto Barrios para dormir en el Hostal Europa. Después del pequeño palizón de viaje hacia el Caribe guatemalteco, nos sentamos a cenar un rato hasta que llegaron los coches de Chisco y Raúl con todos los demás.
El sábado salimos temprano, sobre las 07:30 para cruzar la frontera con Honduras, ir al centro de buceo al que fuimos la vez pasada, cerca de Puerto Cortés, H2Onduras Divers y preparar los equipos para nuestro viaje a los Cayos Zapotillos en Belice. Esta vez era todo mucho más a lo grande, puesto que en lugar de bucear en la misma costa que aquellas primeras inversiones de Open Water Diver PADI, nos íbamos sábado y domingo a dormir ahí, directamente, en el Cayo Hunting. Así que llevábamos equipos de buceo, tiendas de campaña, sacos de dormir, comida y cena del sábado más la comida y el desayuno del domingo para los 15 que íbamos, botellas para las 4-5 inmersiones que íbamos a hacer… ¿y cómo se lleva tanto y a tanta gente a un cayo perdido en el Caribe beliceño? En el D-Express, cuyo propietario era Roberto, el instructor que nos acompañó en nuestras inmersiones de aquella vez, aunque tenía tripulación, matrícula y bandera de Belice.

Después de embarcar, el capitán encendió los tres motores y salimos disparados hacia los Cayos. En más o menos una hora de viaje, ya estábamos navegando entre cayos, unos más grandes que otros mientras divisábamos un crucero que estaba fondeado a unas pocas millas de distancia. No fue ninguna sorpresa encontrarnos la isla repleta de “guiris” tomando el sol en unas tumbonas propiedad del crucero, pero ya nos contaron que se iban por la tarde. Chisco se encargó de ir a llevar la documentación y el pago de entrada al país de todos los integrantes de la expedición. Luego, dejamos todos los equipajes en el pantalán, a la sombra, mientras nos cuidábamos de no dejar ningún material para el buceo. El barco salió en dirección a otro cayo. Durante el trayecto, mientras nos íbamos poniendo los Wet Suits (neopreno largo), escarpines y plomos, Julio, un instructor de BICD (Utila-Honduras), Bay Islands College of Diving, nos empezó a explicar procedimientos y notas previas a la inmersión, la primera inmersión, para la obtención del Advanced Open Water Diver PADI: Inmersión Profunda.

Se trataba de bajar a 100 ft (33,3 metros), comprobar las consolas para ver cuales de ellas eran las más exactas, mantener esa profundidad en el fondo y hacer un cálculo en una pizarra que llevaba el instructor para comprobar si teníamos algún síntoma de la famosa narcosis de nitrógeno. Realmente no notamos nada, la lentitud en hacer una simple suma de 3 columnas suele deberse a las prisas que tienes por terminarlas, pensando que estás narcotizado, los nervios por creer que puedes fallar en hacer 7+3+2 y fastidiarla… Pero la hicimos todos bien, sin errores. Luego, Julio, que llevaba un par de huevos (de gallina :P), los rompió y nos hizo ver que la yema se mantenía flotando por la presión del agua. Uno de ellos acabó roto, pero el otro lo mantuvo en su mano hasta que subimos a superficie tras la parada a 15 ft (5 m). Pues resultó ser una coña que suelen hacer en la inmersión profunda de AOWD, porque realmente la yema de un huevo se mantiene tal como está a 1 metro de profunidad que a 33.


Después de la inmersión profunda, los del título de Rescue Diver PADI hicimos un par de ejercicios de lanzamiento de objeto flotador para asistencia a una emergencia, además de una simulación de buceador perdido… que por supuesto la cagamos, puesto que nos tiramos al agua Martín, Raúl y yo a buscar al perdido, cuando uno de nosotros debía permanecer en cubierta buscando burbujas para localizarlo. Además, nos reunimos con Julio otra vez, para comentar la inmersión profunda y preparar la siguiente: Orientación bajo el agua.


En esta última, sólo bajamos Tony, Julio y yo. Los demás quedaron con Chisco para dar un garbeo con los Open Water PADI. Mientras Julio se aburría haciéndonos fotos, Tony y yo, por turnos, íbamos haciendo el buceo y sus ejercicios: bucear en una dirección, hallar con la brújula la dirección recíproca y volver al punto exacto de partida… luego, bucear haciendo un cuadrado (casi) perfecto para volver también al punto de partida. Uno se encargaba de la dirección, con la brújula, el otro, agarraba del tanque al otro para mantener una profundidad uniforme. A la vez, el que llevaba la dirección, tenía que ir contando la frecuencia de patadas para hacer un recorrido “medible”. A la hora de hacer los “cuadrados”, el punto de partida era una pared, que habíamos descendido en la inmersión anterior hasta llegar a los 100 pies. Esta vez, a unos 40 pies, había que controlar la profundidad, puesto que tras hacer el segundo lateral del cuadrado (unas 60 patadas de aleta contaba yo…), ya no teníamos referencia visual con la pared, ni con el instructor, ni con el fondo… allá a donde miráramos, arriba, abajo, norte, sur, este, oeste; era todo azul intenso (el arriba no tanto). Una vez haciendo el cuarto lado del cuadrado, de vuelta hacia el punto de partida… más o menos ya podíamos corregir visualmente los pocos grados de error por el desvío producido por la corriente.


Después de la inmersión de orientación, volvimos al barco y estuvimos comentándola. Una vez recogidos todos los equipos, nos dirigimos a Cayo Hunting a comer. Allí, el cocinero había preparado un plato de arroz con frijoles (rice&beans), pollo, ensalada y una cervecita. Por la tarde, montamos las tiendas de campaña, y dejamos todo preparado para la noche. Hicieron un fuego y, cuando anocheció, Chisco nos llamó para comentarnos la siguiente inmersión mientras nos preparábamos. Tocaba, Inmersión Nocturna.







Es una inmersión como cualquier otra, sólo que de noche. Y las consideraciones a la hora de hacer una inmersión así… llevar linterna, y linterna de emergencia, no alumbrar a la cara a buceadores/peces (estos últimos se ciegan y se dan de tortas con las rocas y demás…), técnicas de “vuelta a casa”, técnicas para llamar la atención, señales nocturnas con linternas… y, poco más… a disfrutar!!
Hicimos entrada desde la playa. Estábamos por parejas, primeros y guías, Chisco y Raquel, luego Martín y yo, detrás nuestra Tony y Maite…y por último y cerrando filas, Raúl. Al principio había bastante corriente y era difícil moverse. Conforme íbamos avanzando y sumergiéndonos, íbamos viendo a los peces dormir (sí sí … en suspensión, como “empanaos”, moviéndose con la corriente, sin siquiera huir de nosotros), una morena pequeña oscura y de pronto, un pez globo al que Chisco hizo una foto y éste se revolvió y se tiró hacia la cámara y las gafas de Chisco. La verdad, es que era de coña verlo dar vueltas sobre sí mismo mientras el pececillo intentaba morderle o dar golpes a su cámara…jajaja, luego vino a por mí, supongo que por un reflejo de la luz de las linternas en mis gafas… pero vamos, en seguida dejó de molestar y continuamos nuestro camino. Vimos una langosta y, un poco más tarde, me quedo mirando una cosa verde que se mueve: era una morena, grandísima, y verde… la primera que veo así de grande (y verde :P) jajaja… empiezo a iluminar el suelo, de un lado a otro, sobre el que bucean Chisco y Raquel para llamar su atención… Después de un tiempo se dan cuenta y vienen a ver al “bicho”. Cuando nos quedaba un poco más de la mitad del tanque de aire, comenzamos el regreso. En ese momento empezamos a ver rayas de dos tipos diferentes, algo impresionante, y más cuando vimos una joven del tamaño de un huevo frito. Alucinamos con todo lo que vimos en esa inmersión… aunque nadar costase bastante más. Esta vez no hicimos parada de seguridad, sobre todo, porque el “ascenso” fue salir a la playa, por lo que se hacía muy gradualmente y desde muy poca profundidad. Después de esta gran experiencia, estuvimos tomando un cubata alrededor del fuego y enseguida a dormir.

A la mañana siguiente desayunamos y recogimos mochilas, tiendas, sacos y equipo de buceo, para llevarlo al pantalán de atraque. Julio nos explicó cómo utilizar “la rueda” del PIR (Planificador de Inmersiones Recreativas), para hacer la inmersión a multinivel, es decir, hacer menor tiempo de fondo a una gran profundidad, y ese tiempo, se convierte en más tiempo de inmersión a menor profundidad. Llegó el D-Express y, salvo los que iban a hacer snorkeling, que se quedaron en la playa, los Open/Advanced/Rescue salimos hacia un nuevo punto de buceo. Una vez planificada la inmersión multinivel, preparamos los equipos, nos equipamos e hicimos la comprobación del equipo del compañero. Nos lanzamos al agua y comenzamos a descender… Maite tuvo problemas con la ecualización de un oído, así que mientras esperamos todos en el fondo. Julio bajó con ella, y comentó como pudo (escribiendo en la arena con el dedo), que estábamos sin tiempo para hacer multinivel, así que, nos hizo quitarnos las aletas y estuvimos haciendo el pardillo en plan “Matrix” una media hora. Luego un poco de buceo, parada de seguridad y otra vez al barco.





Estuvimos 1 hora en superficie en la que los Rescue estuvimos practicando la asistencia a un buceador en pánico en superficie, por la que se supone que se nos trata de echar encima para agarrarnos, cosa que puede ser fatal y, por tanto, debemos ser capaces de sumergirnos bajo sus pies rápidamente desinflando BCD’s bucear por debajo de el y no por el lateral para que no nos vea y, finalmente aparecer por detrás, agarrándonos a su botella, para poder ponerlo en posición horizontal y tratar de calmarlo. Además de prácticas de búsqueda con brújula y con cabo… con las que acabamos agotados. Después hicimos la última inmersión del fin de semana y del PADI Advanced Open Water Diver: “Peek Performance Buoyancy”, para aprender a mejorar la flotabilidad. Julio bajó al fondo unos aros enganchados a plomos que teníamos que poder pasar tocándolos lo menos posible, intentando evitar quedar enganchados y llevárnoslos por delante. Cosa complicada, puesto que cuando vas a cruzar por el aro, tiendes a contener la respiración, te elevas, y te lo llevas contigo. Despúes ejercicios de pivotación sobre aletas, que se trataba de tumbarse en el lecho arenoso y coger aire para elevarnos, dejando siempre las aletas pegadas al fondo. Por último, quedarnos en suspensión controlada con la respiración. Es decir, no tocar el fondo, y quedarnos a una profundidad estable sin subir ni bajar de esa profundidad… era difícil, pero relajándose, controlando la respiración no había problema.

Después de estas últimas inmersiones… volvimos a recoger los equipos dejándolos dentro de los BCD’s / jackets, para facilitar luego el manejo y transporte. Volvimos al Cayo Hunting, donde comimos y ya recogimos bártulos y gente para volver a la playa del Centro de Buceo H2Onduras Divers, donde lavamos los equipos, llenamos los maleteros y salimos pitando porque a las 18:30 cerraban la frontera Honduras - Guatemala. Como siempre, todo sucede media hora antes de la hora que te habían dicho, comentado, o tenías prevista. Así que, cuando llegamos, la frontera (paso fronterizo) Honduras Guatemala más oriental estaba cerrada… por lo que teníamos 2 opciones: esperar a las 21:00 a que volviera el administrador del paso de Honduras e intentar convencerle de que nos abriera la frontera y llegar bien tarde a Guatemala… o bien, recorrer de vuelta todo el camino, irnos a San Pedro Sula, ir por carretera de montaña hasta la frontera de El Florido que sí que estaba abierta (no es lo mismo frontera que paso fronterizo… o algo así nos dijeron), que eran unas 4 horas y media de viaje, más lo que tardáramos en llegar de El Florido a Ciudad Guatemala, el palizón del siglo. Si esperábamos a las 21:00 y no nos abrían, la paliza de ir por el otro lado significaba llegar a las 05:00 o 06:00 de la mañana, listos para ducha y a las 7, los ICEX teníamos un desayuno de empresas españolas y guatemaltecas… Nadie se decidía, pero, según lo que Chisco me contó de la carretera de San Pedro Sula y El Florido… mejor no jugársela con las curvas y posibles pinchazos de ruedas por el mal estado del firme. Así que, como uno de los conductores de nuestro carro, me negué en rotundo a ir por ahí y prefería jugármela a convencer al administrador. Como yo, Chisco, Raúl y Maite, que iban conduciendo los otros coches también preferían volver unos kilómetros atrás, cenar con tranquilidad y esperar a las 21:00 para volver al paso fronterizo.
Después de una frugal y barata cena… volvimos todos a los coches y de ahí al paso fronterizo. Habían decidido que fueran dos personas a hablar con el administrador, y fuimos Pam y yo. Me sorprendió que el administrador fuera un … eso, un crío de unos 16 años (no aparentaba mucho más)… y le comentamos que trabajábamos para la Embajada de España, que éramos 4 carros con diferente personal de diferentes instituciones internacionales que teníamos que pasar para llegar a Guate cuanto antes, le explicamos los motivos, y fácilmente accedió a abrirnos. Con diplomacia se soluciona todo
Nada más sobrepasar las dos partes (Hondureña y Guatemalteca) del paso fronterizo, nos paró la policía de Guatemala, extrañana de que 4 carros pasaran la frontera a esas horas. Explicamos los motivos, volvimos a enseñar el carnet azul y lo de siempre, te preguntan si del Barça o del Madrid y te dejan ir. De ahí a Guate ya sólo fueron 4 horitas y media, quizá 5… así que a las 02:00 ya estábamos todos durmiendo en casa después de un fin de semana increíble.
Disfrutad de cada segundo!! Cierren o no las fronteras!!
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Marzo 10th, 2008 by Blete
Pues eso, con las novedades de Enero y demás emociones de viajes y movidas varias por Guate, USA, Belice, Salvador y Honduras… se me había olvidado contar que aquí en Guate me pusieron la primera multa (de aparcamiento) de mi vida. 250 Qz (25 euros) por no poner ticket de aparcamiento (145 Qz por pronto pago).

Por otro lado, ya nos han certificado como Open Water Divers y como Emergency Responders… ya tenemos los carnets!! Después de 2 meses… Aunque ya soy Advanced Open Water… así que llegará, en mayo??? A este paso…


Y todo hay que decirlo… aunque ya lo comenté en el post de San Salvador… por fin nos han acreditado en Relaciones Exteriores de Guatemala como personal de la embajada. Las “palabras mágcas” de “trabajar para la embajada de España en Guatemala” ya son algo más, cómo decirlo, serio…

Además, acaba de llegarme un christmas navideño… enviado unas dos semanas antes de Navidad… desde MANILA!!! Gracias Pura!!! (alias Purita). Nada más que 2 meses y medio de retraso … no está mal. Es la primera marca personal de que me llegue un envío. Voy a tener que ponerme a dar caña al boli y empezar a enviar mis postales antes de que se acabe la beca, jejejeje 
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Febrero 27th, 2008 by Blete
El fin de semana siguiente nos fuimos a Xelajú (Quetzaltenango). Gracias a las indicaciones de un compañero de Ana de AECI, que le comentaba que ir por “tierra fría” era más rápido, sólo tardamos 4 horas y media en lugar de las 3 que prometía el chaval este. Con “ir por tierra fría” me refiero a tomar dirección noroeste desde Guatemala, donde empieza el ascenso a Sololá (muy cerquita de Panajachel y el Lago Atitlán) y seguir, dirección Sierra de los Cuchumatanes, aunque sin llegar a ella, hasta llegar a Quetzaltenango. Es la zona más fría del país, por estar a la mayor altura… y de ahí lo de “tierra fría”. Una vez allí, tuvimos que preguntar unas cuantas veces por dónde estaba “Casa Argentina”, el hostel donde nos quedábamos a pasar el fin de semana.

Hago un paréntesis por la coña que es preguntar aquí en Guate una dirección. La verdad es que llevamos bastante cachondeo con el tema. Es gracioso preguntar por una dirección y que te digan “Siga recto y luego gire a … a la… a la derecha y después de tres cuadras gire a la izquierda, allí ya sigue recto” (y mientras dice ese último “recto” está haciendo un gesto con la mano como de girar a la derecha)… que te quedas a cuadros, vamos.
Después de dejar las mochilas en la habitación, nos fuimos a cenar al “Royal Paris” un sitio muy típico de allá donde había música en directo. Hacía frío, es la primera vez que he usado el chaquetón desde el invierno del año pasado en Cartagena. Allí vimos a dos cooperantes que vinieron de Madrid días atrás… y luego directamente a dormir. Las casi 5 horas conduciendo me mataron. A la mañana siguiente, nos fuimos a las Fuentes Georginas, unas fuentes de agua termal que emaman de la montaña. Al ser zona volcánica, el agua está muy caliente. Estuvimos dando una vuelta por la montaña, siguiendo un sendero que llevaba casi a la cima. Después del paseo, bajamos a donde estaban las fuentes y nos dimos un bañito. La verdad es que es un sitio bastante frío, íbamos con forro polar pero el agua estaba tan caliente que te mareabas al salir. Después de media hora de baño, nos quedamos allá a comer y bajamos de nuevo a “Xela”, para ir a otras termas, esta vez más hechas “a mano”, un paseo por el monte más cercano a la ciudad, hasta que llegamos. Tampoco tenía mucho… pero el paseo fue lo mejor. Bajamos del monte a Xela y ya allí duchita y a cenar. Conocimos a un guarda forestal canadiense que se vino con nosotros por ahí a tomar algo.

A la mañana siguiente, nos fuimos de vuelta a casa, esta vez, por “tierra-caliente” hacia Escuintla, al sur … toda la zona de la costa del pacífico, desde donde bajamos de 2333 metros a apenas 200 en unos kilómetros. Primero pasamos por Zunil, un pequeño pueblecito, donde estuvimos en el Maximón que tenían por allá.

Paramos a comer y luego estuvimos en Santa Lucía Cotzumalguapa, donde se supone que habían unas ruinas mayas (según no se qué guía Lonely…), y eran 2 piedras en medio del campo. Una especie de mascarón que sobresalía de la tierra… y un relieve. Lo que sí que hubo era un atardecer impresionante.


De allá volvimos a casa, se nos hizo de noche por el camino, pillamos todo el atasco de la carretera del pacífico, el peaje y la entrada a la ciudad, como siempre media hora más de espera en el carro por culpa del atasco… un rollete, pero mereció la pena disfrutar cada segundo de un viaje como este.

El 26 de enero, aprovechando que Jaime (México DF) estaba de visita por trabajo… nos fuimos todos a Iztapa. Fuimos 14, y estuvimos de bañito, playa, piscina… hoguera… Juan y Jaime, aprovecharon la ocasión para unirse al club de buceo y empezar con los ejercicios de Open Water Diver de PADI en aguas confinadas. Nuestros nuevos becarios comienzan ya a ver qué es Guate, ya han estado en Mixco Viejo, Xela e Iztapa… lo que les queda por vivir!!


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Diciembre 19th, 2007 by Blete

Este fin de semana, Pablo, Juan y yo, nos fuimos a Puerto Barrios (Guatemala) a pasar la noche del viernes (por no tener que pegarnos el palizón Guate - Puerto Cortés a las 5 de la mañana del sábado. A las 8:30 de la mañana, ya estábamos desayunando en una gasolinera con Chisco, Raquel, Maite y su novio Tony, que andaba como yo, sacándose el título de Open Water Diver. Nada más llegar, fuimos al hotel donde nos alojaríamos esa noche (por unos 10$/cabeza) y de ahí, al centro PADI de Puerto Cortés… Conocimos a Roberto y su ayudante, instructores PADI, y cada uno empezó a probarse su equipo: Máscara, BCD/Jacket, elegir cinturón y cantidad de plomos (yo usé muchísimo… igual por los michelines… 2×2 lb + 4×3 lb = 16 lb), wet suit (uno corto) y aletas. Una vez terminada la operación de selección de equipo, pasamos a montar cada uno sus BCD’s sobre una botella, hacer las primeras comprobaciones de que el equipo funciona correctamente y a montarlo todo en el barco que nos llevaría al primer punto de buceo de la mañana.

Una vez, después de un primer intento de buceo en una zona un poco sucia, llegados al lugar donde íbamos a bucear… Chisco nos explicaba procedimientos de entrada al agua desde la barcaza. Después de tirarnos al agua, inflamos jackets, Chisco hizo las parejas de buceo (cómo no, me tocó con Pablito Guti… Rescue Diver) y nos dió las últimas instrucciones. Desinflamos jackets, comenzamos a descender, poco a poco agarrados al cabo del ancla (había corriente). Iba presionando la nariz mientras intentaba soltar aire por ella para compensar la presión conforme iba bajando. Tuve que parar un momento para poder compensar totalmente… descendimos hasta unos 40 pies (13 metros aprox) y estuvimos dando vueltas por el arrecife… Mientras, Chisco nos hizo un par de pruebas a Tony y a mí: quitarnos los plomos y volverlos a poner sin subir incontroladamente a superficie, simulación de pérdida de aire y utilización del regulador auxiliar… En 40 minutos y después de los 3 minutos de parada de seguridad a 15 pies volvimos a tierra a tomar algo hasta la siguiente inmersión, que fue en el mismo sitio y muy parecida en tiempo y en profundidad.

Después de estas dos magníficas incursiones en el mundo subacuático, volvimos al hotel, bañito en el agua helada de la piscina y luego a cenar por ahí. Un poco descontentos por el servicio de un local, el mejor, según recomendaciones de gente de por allá, decidimos no pasar de una bebida e irnos al más cutre, en el que cenamos genial y mucho más amables. Luego a la cama, porque al día siguiente tocaban 2 inmersiones más en un sitio, según Roberto, el instructor PADI del H2Onduras Divers Center, iba a ser mucho mejor que el arrecife que habíamos visitado el sábado.
A la mañana siguiente a las 9:00, después de un desayuno típico (banano frito, frijoles, huevo frito, queso y café) , ya estábamos en el Centro de Buceo, a la espera de que Roberto decidiera si salir o no a bucear. Estaba lloviendo y sólo se veían nubes y las olas con cresta espumosa, por lo que haría difícil la navegación y posiblemente el buceo. Así que nos tomamos otro café con Roberto a la espera de que calmara la tormenta… a las 11:00, decidió salir, ver qué tal estaba todo en la zona de inmersión y ya allí tomar una decisión definitiva.

Fuimos al Club de vuelta, cada uno montó su BCD a la botella correspondiente, probamos reguladores e hinchadores, nos pusimos neopreno largo (así que añadí 4 libras más de peso, esta vez, en los bolsillos del BCD), y cargamos con todo el equipo hasta la playa, donde nos esperaba el lanchero. Una vez abordo, volvió a llover… esta vez fuerte, y picaba con la velocidad de la lancha. Después de 20 minutos, visibilidad mala en el mar y todos con las gafas de bucear puestas para poder ver con la que caía, echamos el ancla y nos equipamos. Hicimos la revisión del equipo del compañero y al agua! Comenzaba nuestra última inmersión. Esta vez fue más fácil compensar los oidos e íbamos emparejados como el día anterior, esta vez siguiendo a Roberto, que nos guiaba por el arrecife. Después de unas cuantas vueltas, nos llevó entre 2 paredes casi verticales a unos 30 pies hasta llegar a un desfiladero. A partir de esa profundidad, se empieza a bajar tan alegremente que no te das ni cuenta que estás a 50 pies, cosa que nos corrigió muy atentamente Chisco diciéndonos más tarde que debemos estar mirando la consola cada poco tiempo. Aunque también, Chisco llamó nuestra atención, Tony y yo bajamos a donde estaba él, nos mostró su consola y vimos que estábamos a 60 pies… nos dió la mano como felicitándonos por la cota alcanzada como nuevos Open Water Diver (cada vez que se hace un ejercicio bien de los que te piden hacer para los títulos PADI, el instructor suele felicitarte así). Después de unas vueltas más, fotos, videos del grupo buceando… comenzamos el ascenso para hacer la parada de seguridad (no obligatoria, pero aconsejable) de 3 minutos a 15 pies. Y después de 53 minutos de inmersión subimos a superficie, donde no fue nada fácil subir a la lancha.
A la vuelta al Centro de Buceo, lavamos los equipos con agua dulce, y nos fuimos a dar una ducha y a cambiarnos para regresar a Guatemala. Pasamos la frontera, comimos en Puerto Barrios y camino de vuelta a Guatemala. A las 22:30 h ya estábamos en casa, deshaciendo mochilas y esperando a que Chisco nos mandara las fotos cuanto antes.
Otro fin de semana más para recordar, aprender y … cómo no, disfrutar de cada segundo.
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Diciembre 9th, 2007 by Blete

El viernes pasado, Martín, Pablo y yo nos fuimos a Iztapa, con Chisco y Raquel, a comenzar con los cursos de buceo. Nada más llegar a la casa después del paseito en barca, ya de noche, se podía ver una tormenta eléctrica en el pacífico, los rayos de color naranja y el mar bastante agitado. Cenamos de camino a Iztapa, y llegamos tan tarde que apenas hicimos más que tomar un cubata y a la cama.
A la mañana siguiente nos levantamos a las 8:30 para desayunar fuerte y empezar las pruebas de Rescue Diver PADI cuanto antes. Ellos ya tienen el Scuba Discovery, Open Water, Advanced Open Water y van a por el Rescue Diver (que para este título, necesitan el curso que hicimos la semana pasada de Primeros Auxilios, RCP y demás). Por el contrario, yo voy directamente a por el Open Water Diver… así que esas pruebas me servirán para, más adelante, una vez obtenido el Advanced Open Water Diver, adquirir el Rescue casi automáticamente.
Las primeras pruebas, en piscina, consistían en los métodos para dar la vuelta al inconsciente dentro del agua, profundidad o superficie, … tranquilización del buceador estresado… métodos para sumergirse rápidamente en caso de que el “estresao” trate de tirarse encima tuya… asistencia de primeros auxilios en el agua, cómo retirar el equipo de buceo de la persona… y un largo etcétera.
Después de comer, Pablo se había ido a una boda y Martín se volvió también. Así que yo hice las primeras pruebas del Open Water. Chisco me explicó las técnicas (que ya había leido en el libro y visto en los vídeos que me prestó)… y en 10 minutos ya estábamos sumergidos en la piscina haciendo una a una… Tardamos apenas otros 10 en completarlas todas: quitarse el regulador y ponérselo otra vez soplando para purgar; quitarlo y ponerlo purgando con el botón; quitarlo, lanzarlo hacia atrás y tratar de recogerlo; dejar que la máscara se llenase de agua y un par de formas de vaciado; sistema de compartir aire con el compañero a través del regulador auxiliar; notar la sensación de vaciado de la botella; señas indicativas; simulación de subida de emergencia soltando oxígeno para evitar la expansión… Después de toda la movida, recoger equipos, lavado con agua dulce, y paseito por la playa (el atardecer en el Pacífico impresionante… como siempre, aunque no tenía tarjeta en la cámara y no pude sacar fotos… a la espera de que Raquel me pase las fotos de su móvil y las publico aquí).
(Aquí están… un poco raro que el Sol salga de color oscuro… cosas de la tecnología Mobile)


Un par de horas más tarde, cenamos y echamos una partidita de RISK, en 1 hora ya tenía mi objetivo de conquista (Norte América y Oceanía), así que decidimos terminar conquistando el mundo… cosa que no costó más que una horita y media. Si lo sé, echo una quiniela. Después del desayuno, revancha, y victoria absoluta de Chisco, que nos dió un repaso de estrategia y conquista global.
Más tarde nos equipamos de nuevo y salimos a la laguna de detrás del rompeolas a hacer la primera inmersión. La verdad es que cuesta respirar con normalidad ahí abajo… y se trata de tranquilizarse y respirar hondo… Tardé un rato en acostumbrarme, ademas que me costaba hundirme y Chisco tuvo que añadirme plomo al jacket (BCD, buoyancy control device - Dispositivo de control de flotabilidad), y se me hizo más fácil llegar a la profundidad indicada (concretamente a a aproximadamente 6-7 metros, 14 pies), empezando a hacer ejercicios de compresión-decompresión de los oídos… etc. No se veía nada ahí abajo, mucha basura y tierra, corriente bastante fuerte que entraba del pacífico, así que no duramos mucho.
La próxima y definitiva… en Belize (Cayo Zapodilla)
Disfrutad de cada segundo…
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Noviembre 22nd, 2007 by Blete
Con tanto retraso de posts aún tengo que contar unas cosillas…
En primer lugar… hace una semana, el martes, sentimos nuestro primer “temblor” en Guatemala. En principio no noté nada hasta que alguien de la oficina (no recuerdo si Gisela o Hilda) nos alertó de que las lámparas de la sala de juntas se movían… Claro que, en un piso 17, sólo se nota el vaivén del edificio y no precisamente el dichoso “temblor”. Más de uno nos levantamos a apoyarnos en la pared tal como indicaban las expertas de la oficina y, sí se notaba, sí… Entrecomillo “temblor”, porque es lo que dicen por aquí a cierto meneito de entre 4 y 6 grados en la Richter Scale de apenas 2 segundos que hace que un edificio de 18 plantas. A nosotros (salvo a Pablo, que ya lleva unos cuantos) nos salió la palabra terremoto… Otra más a la lista de las cosas de las que no voy a acostumbrarme (aunque dentro de 10 meses, os digo):
- A decir temblor a lo que en casa llamamos terremoto.
- A la cantidad de armas que se ven por la calle.
- A que me cacheen cada vez que entro a cualquier lugar público (bares y bancos sobre todo).
Hoy Chisco nos ha dado la última clase y nos ha examinado del “Primary Care (CPR) and Secondary Care (First Aid) with AED (Automated External Defibrilator)”, es decir, un título internacional de atención primaria (RCP, reanimación cardio-pulmonar) y primeros auxilios con nociones de uso de un Defibrilador externo automático (como esos que andan poniendo ahora en los estadios de fútbol, empresas, etc). Es un curso que piden para cierto título de buceo “Rescue Diver” al que no se yo si llegaré… me conformo con ir a bucear un par de veces a Utila o a Belize… que son planes próximos a vivir (y a contar aquí, por supuesto). La verdad es que, desde fuera, se verá en plan “qué locura“… “¿eres capaz de salvarle la vida a alguien?“, “a quien sea que le de un yuyu, shock, ataque cardiáco, lipotimia, lo que sea… llamo a una ambulancia y listo“… y la verdad es que lo primero que hay que vencer en este caso es el miedo a si se puede o no se puede conseguir evitar que la persona a la que le ocurra algo, mientras no llega la ambulancia, acabe inválido, tenga cualquier tipo de secuela física, o se muera en el típico corrillo de gente que mira. El único sitio en el que te buscas un buen jaleo por ayudar, es en los Estados Unidos, puesto que te pueden demandar si permites que se lo lleven al hospital (y te hacen pagar el coste), tienes que decir quién eres y si permiten que se les ayude (”Hello, I am ____, an emergency responder, may I help you?”) y si te dicen que no… no lo hagas. En resumen, si la situación lo requiere, ayuda, menos a los gringos! (es una pequeña coña, el tema se estaba poniendo un poco serio, no?).
Por último… y con motivo del título del blog… PABLO GUTIERREZ me plagia!!! Aunque es comprensible, jeje, después de 10 meses en Guate a uno no le quedan ganas de escribir, publicar fotos y demás movidas… así que copiar pegar (pegapastear, que dice nuestra Analista de Mercado) es la solución, puesto que prácticamente hemos visto e ido a los mismos sitios… aunque con diferente punto de vista, así que ha ido editando algunas cosillas. Así que, por consiguiente… el comentario de Pablete esta noche ha sido: “Tío, que pena que no te hayas venido a Denver” (donde estuvo el pasado puente del 1 de noviembre). Qué tío!!!!
Disfrutad de cada segundo…
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