Tras 45 minutos aproximados de vuelo, el pequeño avión de la sección de vuelos nacionales de Delta Airlines, Comair, descendía para aterrizar en el Ronald Reagan Intl Airport de Washington D.C. Salí del avión, hacía sol y por fín no llovía. Un poco de frío, pero no tanto comparado con Nueva York. Me dirigí a la salida, recogí mi maleta y allí había un taxista privado a la espera de captar algún cliente. Era un tío majo (después de lo visto en NY…), israelí, que por apenas 15$ me llevó a donde iba a vivir esos pocos días de estancia. Así que tras subir la maleta y la mochila al maletero del taxi negro, me llevo desde el aeropuerto a casa, pasando por algunas de las calles más importantes de la ciudad. Me iba contando sus movidas, de cómo llego a esa ciudad, de cómo tuvo que salir de su país, etc. En apenas 15 minutos ya estábamos en la 16th St NW.
Idoia y Miriam (2 chicas que estuvieron viviendo en Guatemala hace un año aprox y que han pasado un par de veces por aquí) estaban en Panamá pasando las vacaciones. Idoia se encargó amablemente de dejar las llaves de casa en portería, donde no pusieron ninguna objección cuando llegué. El portero me acompaño a casa, me abrió la puerta y me indicó donde habían dejado las llaves. Descargué maletas y cosas, y pasé por un SubWay a comer algo rapidito antes de ponerme a patear la ciudad y aprovechar la tarde. Bajé andando hasta casi el centro, estuve callejeando toda la tarde. Encontré una tienda de “todo mapas” donde aproveché para comprarme un pequeño plano de Washington y así planificarme qué iba a hacer estos días. Tenía la rodilla algo dolorida, supongo que por las recientes caminatas por Nueva York… así que decidí volver a casa antes de que anocheciera.
A la mañana siguiente cogí un Metro para ir al Cementerio de Arlington. Una vez allí, pasé por un pequeño museo en el que muestran fotos de actos que allí acontecen. Entierros, básicamente. Es increible la cantidad de tumbas que hay ahí. Desde la parte más alta de Arlington (Arlington House), se puede ver a lo lejos el Pentágono… y en Google Maps, se puede ver cómo las lápidas llegan a uno de los laterales del mismo… por lo que podemos imaginar la extensión del cementerio. Estuve unas dos horitas paseando por ahí, además de perderme entre tanto camino y memorial. Pasé por el John Fitzgerald Kennedy (JFK) Memorial en el que se podía leer su mítica frase:
“And so, my fellow americans… Ask not what your country can do for you. Ask what can you do for your country. My fellow citizens of the World, Ask not what America will do for you. But what together we can do for the freedom of man”
Después de visitar el USS Marine Corps Memorial (o Iwo Jima Battle Memorial), y un poco harto de patear tanto para ver siempre lo mismo (lápidas), me dirigí hacia la salida del cementerio donde vi en exclusiva la preparación para un entierro militar. Soldados uniformados y armados, hacían guardia en lo que iba a ser la fosa de un soldado (o “familiar de”… que también suelen ser enterrados allí)… por un lado, quise acercarme más, pero tampoco era plan de sacar fotos. Así que, decidí salir definitivamente para acabar recorriendo Memorial Drive y cruzar el río por Arlington Memorial Bridge hasta llegar al Lincoln Memorial al principio de “The Mall”, la larguísima avenida donde están el Obelisco y el Capitolio. Estuve un rato entre mucha gente viendo a “papá Lincoln” y luego sentado en las escaleras del monumento viendo a la gente pasar y descansando la rodilla. Después de unos minutos ahí, me fuí hacia el centro, pasando por Korean War Memorial y Vietnam Veterans Memorial. Pasé por la Reserva Federal, el Departamento de Estado, National Geographic Society y el Banco Mundial. Comí un bocata… y seguí mi caminata… La Casa blanca, Lafayette Park, National Archives, Navy Memorial continuando Pennsylvania Avenue hasta llegar al Capitolio.
Después de ese pateo volví a casa a cenar algo y a dormir. La rodilla no daba más de sí y al día siguiente quería visitar algo más que me diera tiempo.
Al día siguiente estaba de los primeros a la entrada del Air and Space Museum… pero en pocos minutos estaba hasta arriba de gente. Tanto que se hacía incómodo estar frente a cualquier avión o maqueta, leyendo cualquier historia de los hermanos Wright y a la vez gente dando empujones. Además, no es un museo silencioso, que digamos… todo el mundo hablando, visitas de colegios… cola para cualquier “actividad” que no fuera ver piezas de museo, módulos espaciales o armamento… así que decidí salir de ahí pitando. Esa noche, me enteraría que hay un Air and Space Museum camino del aeropuerto de Dulles, más grande y mejor. Pero bueno, así puedo ver otra cosa cuando vuelva jaja.
Después hice el camino a la inversa Lincoln-Capitolio por el Mall… de ahí, por la tarde a casa a preparar la maleta, cenar y esperar al Taxi del israelí, con el que había quedado para ir al Dulles Intl. Airport. Una vez allí tuve un “fíjese que” (de esos chapines) una vez más… aunque fue positivo. Volé en “Clase-Ejecutiva” porque querían que facturase la mochila… que cabía perfectamente en el medidor de equipajes, y el manager de TACA me comentó que si le facturaba esa maleta (porque decía que tenían problema de espacio) me cambiaba de clase turista a business… por lo que acepté. Luego sí que sobraba espacio, y fuí en un asiento la mar de cómodo, aunque no fue fácil dormir, y menos cuando, cada vez que abría los ojos, una azafata me preguntaba si quería algo de tomar (no, quiero dormir!!!). Llegué a San Salvador a las 8:00 y a las 9:00 ya volaba hacia Guatemala, en clase turista, y a la espera de que las dos maletas llegaran a su destino. Una vez más aterrizaba en el Aeropuerto Internacional La Aurora de Guatemala, con mucho sueño, cansancio y la rodilla dolorida… pero una vez más contento por el gran viaje de Semana Santa, contento por conocer algo más de este grandísimo continente y pensando cuándo volveré. Disfrutad de cada segundo!
El martes nos levantamos temprano para ir a pegarnos un gran pateo. En principio, andar por Central Park hacia el norte a ver a dónde llegábamos: Harlem o Bronx.
Subimos por 5th avenue, hasta que nos cruzamos con la AppleStore, donde lógicamente entramos por su ascensor de cristal para ver (una vez más ;)) qué nos brindaba de nuevo la tecnología: iMac, iPhone; iPod; iDetodo… Después de un ratito por ahí, continuamos nuestro paseo (otra vez más) hacia Central Park. Dentro del parque sólo hay caminos que bordean lagos, lagunas, campos de deportes, por lo que el camino se hace mucho más largo que ir en línea recta por fuera. Además tiene muchos sitios interesantes: el rincón de Lennon, una pista de hielo, el Belvedere Castle (again), donde íbamos parando cada poco.
Después del largo paseo, acabamos en Malcom X Blvd, en el mítico barrio de Harlem… (barrio eminentemente afroamericano) anduvimos un rato hasta que encontramos un pequeño restaurante donde comimos. La verdad es que Harlem se notaba bastante tranquilo, a pesar de lo que dicen que no es del todo una zona segura. Pero vamos, creo que viniendo de Guatemala, Harlem/Bronx es el País de las Maravillas. Después, tomamos un Metro hacia el centro, acabamos en Washington Square park, después de pasar por Soho y por una zona donde nos encontramos con miles de azulejos pintados por gente en memoria de las víctimas del 11-S. En el parque este, Bauti se echó una partida de ajedrez con uno de tantos jugadores (e indigentes) que ahí se sientan las 24 horas del día a la espera de atrevidos jugadores que apuesten 5$ con él para ganarle una partida de ajedrez. En apenas 10 minutos, su contrincante se lo merendó, haciéndole pagar la apuesta… Después de aquello nos fuimos a descansar a tomar un café a un local en Chelsea. Después de un rato allí, nos decidimos por visitar el mercadillo de Chelsea, que está en un edificio bastante extraño: Por fuera es simplemente una nave industrial, y por dentro tiene cantidad de adornos, arte moderno, y arquitectónicamente raro… pero siempre con mucho ambiente, gente por todos lados, exposiciones de arte, clases gratuitas de baile…
Volvimos al Hostel a cenar… y de ahí al Top of the Rock, es decir, subir al mirador en la parte superior del Rockefeller Center(Planta 67). Compramos cada uno una entrada en la que incluían la entrada al MoMa para el día siguiente, y nos fuimos al interior del edificio. Ostentoso como el Empire State, el Rockefeller, eso sí, era un tanto más bajo… pero aún así, volvía a impresionar la velocidad de subida del ascensor. Hacía frío, como estaba haciendo los demás días… de noche y ahí arriba, se notaba hasta en los huesos. Hicimos cantidad de fotos, probando a ver si podíamos sacar alguna instantánea nocturna sin que saliera movida o pixelada. Va a ser que no…
El miércoles se nos fastidió el plan de ir a Liberty Island (donde está la Estatua de la Libertad). Llovía a saco y estaba muy nublado, con lo que nos decidimos por visitar el MoMa (Museum of Modern art), en el que estuvimos unas 3 horitas hasta la hora de comer. Llaman “arte” a cada “cosa”… Luego cuando salimos había una especie de alerta de bomberos y nos los cruzamos en 5a avenida. No sabemos bién qué pasó, pero salía humo de un garaje cerca del MoMa, donde nos acercamos a ver qué ocurría. Segundo incidente en lo que llevaba de estancia en La City.
Después de comer volvimos a bajar a la zona de Wall Street, de ahí me fuí a tomar un café con mi prima Blanca, que anda haciendo un Master de audiovisuales. Estuvimos en un Starbucks contándonos las movidas de los dos países en los que estábamos viviendo y, después del agradable rato, me fui hacia el China Town donde estaban todos cenando. Después de la cena, al hostel a preparar maletas y estar listo para el viaje del día siguiente.
El jueves, me levanté temprano… tenía ya las cosas listas y sólo tenía que buscarme un transporte para ir al JFK Intl Airport. 45$ que cobran los cab%$@!!!! … eso cab/taxis. Me despedí de MariSol & Co. y me dirigí hacia fuera del YMCA Vanderbilt donde me esperaba un impaciente taxista. Llegué y en el mostrador de facturación de “Delta” no tenían ni idea de mí, de mi reserva y billete. Insistí en que miraran bien, estuve discutiendo con la “seño” un buen rato hasta que vió que mi número de reserva que tenía impreso no coincidía con no se qué otro número que tenía ella. Al fin, me localizó y me fui al control policial. Allí me viene un guardia y me dice que he sido elegido por la aerolínea para pasar un control exhaustivo, me apartan a una salita contigua al control, me piden que me descalce y veo como un policía empieza a pasar unas toallitas por los zapatos, vacía la mochila, pasa más toallitas por dentro, por fuera y por la ropa. Lo mete todo otra vez, me ordenan calzarme y que está todo OK, que puedo continuar hacia mi puerta de embarque. La verdad es que fueron muy amables y estaban todo el rato de cachondeo, así que no le dí mucha más importancia de la que tenía… En poco tiempo ya estaría subido a un pequeño avión (como los de Air Nostrum), disfrutando de un zumo y unos cacahuetes, tratando de dormir un poco, hacia mi próximo destino: La capital de los Estados Unidos, Washington D.C.
Al día siguiente (domingo), venían desde España Mikel, Guillem y Bauti. Como la hora de llegada era a las 19:00, decidimos cambiar de hostel nada más levantarnos para así estar listos a la llegada de la gente. Del lado oeste de Central Park, nos movimos hacia el Sur, mucho más cerca del centro, en la calle 47, al YMCA Vanderbilt, donde en ese momento estaba difícil que me pudiera quedar con ellos por problemas con las reservas. Después de un viajecito en Taxi por 5a avenida y Park Avenue, llegamos al YMCA y pude reservar habitación al menos por tres noches, a falta de saber si se liberaba una más para la noche del miércoles.
Después de instalarnos, las chicas decidieron aprovechar el día para irse de compras. Así que yo aproveché para visitar la AppleStore de 5a Avenida y darme una vuelta por B&H Photovideo, una macro tienda de Fotografía y Vídeo, llevada íntegramente por personal judío y con un mecanismo de compra absolutamente automatizado por medio de carriles con lectores de código de barras. Impresionante.
(Tres perspectivas del edificio de las Naciones Unidas)
Al salir del Hostel, pasé por la Estación Central (Grand Central Station), que se puede ver en mil películas. Al salir, me topé de frente con el Chrystler Building, al que pensaba subir a visitar, pero estaba cerrado. Además me tragué el despliegue de policía, bomberos y medios de emergencia porque en unas obras cerca del Hostel, se había caído una grúa encima de un edificio derrumbando parcialmente su fachada. De ahí me dirigí hacia el Edificio de la O.N.U., vacío, cerrado al público y sin más banderas que la enseña de la Organización. Y estuve paseando por FDR drive (Franklin Delano Roosevelt drive) y 1st Avenue para acabar frente a la ONU, en Tudor city place, donde hay edificios con portalones como si fueran de la Edad Media. Más tarde volví al Hostel, donde ya estaban los recién llegados. De ahí fuimos a cenar a un irlandés al lado de casa y luego a dar una vuelta por Madison Square Garden (estadio de los New York Knicks) y Times Square.
A la mañana siguiente, íbamos a hacer un largo paseo hacia Central Park, pero, nada más salir del hostel, nos encontramos que había muchos grupos de gente disfrazados de leprechaun, y… Resulta que era St Patrick’s day, y nos pilló en Nueva York! Resultó que había un desfile para la celebración de ese día y nos acercamos hacia la Public Library de 5th Avenue para tratar de ver algo. Estaba tan lleno de gente que tratamos de bordear por 6a avenida para meternos por alguna de sus perpendiculares hacia 5a. Encontramos muchos grupos de bandas de gaitas, entre ellos, unos cuantos españoles, gallegos, asturianos y madrileños. Pudimos ver también cantidad de grupos del desfile compuestos por Policías y Bomberos de NYC, que eran los más vitoreados incluso durante su formación en cualquiera de las calles adyacentes a 5a avenida durante su espera a la entrada al desfile. Después del 11-S, la emoción ya no se contiene cuando un policía sostiene una bandera de los Estados Unidos; tampoco cuando desfilan con el vivo recuerdo de todos los compañeros que perdieron en los ataques. Además bomberos y policías de todos los Estados les acompañan. FDNY y NYPD son los amos.
Después de media hora de desfile, decidimos desertar y bajar por 6a avenida bordeando toda la movida hasta llegar a un sitio menos poblado para poder volver a 5a avenida. Nuestra próxima parada era el Empire State Building. Este mítico edificio se ilumina por la noche. Según el color, es el día que se celebra: Todo verde para celebrar St Patrick’s Day o el día de la Tierra (earth day), por ejemplo. El color habitual y entre fechas importantes es el blanco/blanco/blanco. El día de la Unión Europea (11-mayo) es amarillo/amarillo/azul, hasta se homenajea (durante 3 días!!!!) con rosa/rosa/blanco a Mariah Carey (nacida en NYC) por romper récords de ventas con su álbum “e=mc2″. Si quieres saber de qué color está hoy el Empire State… visita What color is the Empire state building punto com.
Una vez allí, hicimos una media hora de cola para comprar las entradas y, seguidamente, las sucesivas colas para ir a los controles (sí, como en los aeropuertos) y más tarde a los ascensores. Suena increíble la cantidad de gente que se puede ver por allá y más en estas fechas, en las que, con ayuda del cambio Dólar - Euro, media Europa visitaba la “City”, pero más impresionante es la cifra de visitantes/año: 3.500.000 personas al año suben a la planta 86 del edificio. La subida a la planta 86 es un tanto surrealista… subes al ascensor con otras 15 personas aproximadamente, y comienza el espectáculo. El ascensor comienza a subir a una velocidad de 2-3 pisos por segundo, coge velocidad hasta que llega a los 8 pisos / segundo… notas que tu peso es mayor, a la vez que notas la presión en los oídos, te fijas en el marcador numérico de pisos y ves que va de 10 en 10… en apenas 3 minutos ya te encuentras saliendo del ascensor, en el mirador de la planta 86 con los oídos aún compensando. En esta planta hay un observatorio a cielo abierto que permite ver toda Manhattan. Además, existe la posibilidad de visitar la planta 102, justo bajo las antenas por unos dólares más… cosa que también hicimos. Las vistas son impresionantes desde las dos cotas, en la 86 se nota el aire y hace bastante frío… la 102, una pequeña cúpula está cerrada, no hace frío, pero las vistas son prácticamente iguales… Algún desaprensivo turista ha rayado los cristales con nombres y frases tontas, “John Was Here”, por lo que la vista y las posibles fotografías pierden toda su gracia. Se podían meter las llaves en otro sitio… Al rato, bajamos otra vez en el ascensor, la presión hacía a la inversa en nuestros oídos y teníamos la sensación de pesar menos. Marisol iba comentando de broma en el ascensor que fijo que nos habían engañado, que todo el edificio era macizo y no se podía subir a las plantas salvo a la 10, 20, 30, 40… que no podía ser… ¿y si queremos ir a la planta 74? Vaya risas de ascensor.
Una vez abajo, los recién llegados querían ir a B&H, así que volvimos a ir para allá después de una buena comida en el sótano del Empire State. Después de un rato por 8a y 9a avenida y por Madison Square Garden, nos acercamos a Times Square de noche.
De ahí a cenar, cervecita en irlandés, como venía siendo habitual y al hostel a dormir. Nueva York es impresionante, increíble, grandísima… ofrece mil posibilidades y no sabía yo si iba a darme tiempo a ver tantas cosas en tan poco tiempo. Disfrutar, eso sí… cada segundo.
Al fin, César, mi homólogo en la Oficina Comercial de La Haya, no pudo venir al viaje que teníamos planeado a la “City”. Resultó que Marisol (UNESCO) iba a ir a ver a su hermana y con unos amigos… además coincidió en el mismo vuelo en el que iba yo. Así que decidimos hacer un mismo plan de viaje.
El viernes “de dolores”, día de la Patrona de Cartagena, llegamos sobre las 21:00 al aeropuerto JFK y pasamos por el control de pasaportes. En el avión nos habían dado un formulario distinto al verde para la visa temporal… así que tuvimos que volver sobre nuestros pasos, recoger el formulario verde y rellenarlo de nuevo. Ya fuera del aeropuerto, agarramos un Taxi para ir hacia el hostel donde nos íbamos a quedar las 2 primeras noches. Hacía una noche fría y lluviosa, pero no impidió que, nada más salir del JFK, viéramos los primeros “indicios” de que la ciudad es una de las que más han utilizado para rodar películas… en este caso, unas torres muy cerca del estadio de “Baseball” de los Yankees que se utilizaron para el rodaje de unas escenas de M.I.B. (Men in Black). Sorprende una vez más (ya me pasó en Miami) el poder distinguir a los pasajeros que viajaban en coches y otros transportes, no como en Guate que se llevan todos los vidrios polarizados… además de la comodidad del tránsito, que no haya túmulos-destroza-suspensiones, ni conductores (sobre todo taxistas) que sacan la mano por la ventanilla en lugar de usar los intermitentes, lo que conlleva el susto, frenazo y posible maniobra evasiva.
Llegamos al Hostel (West 98th St, con Broadway… muy cerquita de Central Park) y nos atendió un cubano bastante simpático… Después de dejar las maletas, nos fuimos a tomar una cerveza a un local cercano al Hostel, no queríamos perdernos ya la primera noche, después de la paliza del avión, con el frío y la lluvia y con la que nos esperaba los días posteriores. Al terminar la cerveza (una pinta de Guinness!! que en Guate no hay!) bajamos de nuevo Broadway hasta llegar a un pequeño local donde nos tomamos un trozo de pizza y de ahí al hostel a dormir.
A la mañana siguiente, después de un Dunkin’ Donuts y un café nos dirigimos a Central Park por uno de sus laterales y nos metimos de lleno en el “pulmón” de la Ciudad. Una pasada de parque, ardillas por todos lados, gente haciendo deporte (era sábado) y nosotros alucinados por estar en un sitio así rodeados de hormigón y cristal. Pasamos por el Lago de Jackie Kennedy, el Belvedere Castle (antigua estación meteorológica) y por la típica plaza de la fuente y las escaleras (donde se rodó “Rescate”/”Ransom” de Mel Gibson).
Nos dirigíamos hacia el extremo sur del parque, donde está la entrada al mismo y a la vez comunica con la 6th Avenue, y el Ritz-Carlton Hotel… De ahí, unos pasos más y estábamos frente al Hotel Plaza (donde se rodo “Home Alone 2″), la Grand Army Plaza y la famosa 5th Ave, donde están las tiendas más importantes del mundo… Apple, Tiffany (”Desayuno con diamantes”), Zara, Rolex, Gucci, Bvlgari, la famosa tienda de juguetes Fao Schwartz (”Home Alone 2″ de nuevo) y un sinfín de ellas. Decidimos bajar por 5th Ave hasta donde nos dieran las piernas, pasamos por el Rockefeller Center, St. Patrick’s Cathedral, el inmenso Empire State… hasta que llegamos a donde la 5a avenida se cruza con Broadway, donde está el famoso edificio Flatiron Building y al lado, el Madison Square Park. Una vez allí, buscamos uno de los miles sitios de comida variada, volviendo esta vez por Broadway hacia el norte, donde por unos 6$ podías comer desde comida china, japonesa, india, y unas cuantas más procedencias (incluso la española… no vi tortilla de patatas pero si un sucedáneo de paella). Después del pateo que nos habíamos pegado por la Ciudad, subimos por Broadway hasta Times Sq… luces, colores, carteles, anuncios, publicidad, Hard Rock Café, Bubba Gump Shrimp & Co (lo que inventaron Forrest Gump y el Teniente Bubba, un negocio de camarones), Toys’re Us,… los estudios de una cadena en la que se podía ver en directo a través de los escaparates y una impresionante cantidad de gente andando por ahí.
Después, nos acercamos a la estación de autobuses (Port Authority Bus Terminal) a recoger a la hermana de Marisol, Maria del Mar, que llegaba desde Boston y se unía a nosotros un día antes de la llegada de sus respectivos y amigos. Desde allí agarramos Metro para ir al Hostel, para dejar maletas y volvernos luego al centro en otro Metro; al World Trade Center. Es increible la marca que dejó el 11-S en Nueva York, Estados Unidos y el Mundo en general… no solo por el gran agujero que con alguna que otra dificultad podíamos divisar a través de las verjas, vallas y muros que rodeaban la estación de Metro del WTC, cerca de un improvisado y provisional monumento a las víctimas de la masacre… sino también por la emoción contenida de muchos visitantes que, en ese momento, rendían homenaje a todos los fallecidos en tal brutal acto. La gente guarda silencio, respeto y admiración. Apenas se oyen comentarios, nadie se atreve (nos atrevemos) a decir nada, nos asomamos por los recovecos de los muros para observar detenidamente qué queda de los atentados y cómo van las obras de reconstrucción. Paramos a leer y ver imágenes en una marquesina que rememora los hechos y caminamos hacia el centro de la isla de Manhattan. Si te das la vuelta, puedes ver cómo los edificios del WTC que quedan en pie, parecen mirar, observar, esperar que las obras de conmemoración y rehabilitación apacigüen el dolor que esta imborrable huella ha dejado en las almas de los ciudadanos de Nueva York, Estados Unidos y el Mundo entero.
A un par de manzanas del “Ground Zero” hacia el Este, se encuentra el City Hall, el Ayuntamiento de Nueva York. Estuvimos paseando por allí, luego hacia el Puente de Brooklin, y de allí el barrio “Little Italy” y el barrio Chino. Más tarde, alcanzamos Broadway y la seguimos hasta el Flatiron Building, donde tomamos de nuevo la 5a Avenue hasta casi llegando al Empire State, donde cenamos en un hawaiano (los Tacos … de dónde son?? eh?? que ya me hago un lío!). De allí volvimos a cruzar al oeste hasta dar con Broadway y así llegar hasta Times Square, donde la noche parece día gracias a la cantidad de publicidad e iluminación que hay ahí. Después nos fuimos a un irlandés, donde estuvimos de Guinness una vez más, y de allá buscamos metro para subir de nuevo a la 96 calle e ir a dormir al Hostel.
Creo que nunca había estado tan cansado de andar como aquél día. Por supuesto que había merecido la pena… pero había que dosificar! Disfrutar de cada segundo, sí… pero con calma!
Al día siguiente del lanzamiento del Atlantis, después de descansar del palizón de viaje, estuve dando vueltas por la zona de la playa y el downtown. Esa tarde pasé por la Oficina Comercial de Miami a ver a Chema (que no estaba el tío…) y conocí a todos los becarios de cámaras y demás. Aparte, me encontré con Julio del ICEX , que estaba implantando Fase VII (Windows 2003 y demás movidas) con la que fue becaria de Berna el año pasado. Alegra encontrarse con tanta buena gente en tan pocos minutos.
Después de pasar un rato en la OFECOMES, nos fuimos a casa, a dejar a unos y de ahí… intenté acercarme de vuelta a ver a Julio para tomar un café… pero con el tráfico fue prácticamente imposible, así que pasé por el aeropuerto a devolver el coche y luego cogí un taxi para llegar a donde estaban Carlos, Noelia, Chema y demás… al “Rusty Pelikan”, un sitio así muy “in” en Key Biscayne, desde el que se veía todo el skyline de Miami. Allí nos tomamos unas cervezas contemplando la noche y la cantidad de luces que iluminaban la silueta de los grandes edificios de Miami-Beach y de allí nos fuimos a cenar. Después de no encontrar sitio para cenar… acabamos yendo a Hooters, a comer alitas de pollo, tomar una cerveza… donde, así, por las buenas, nos encontramos a Dennis (Informático-ICEX Panamá) y a su novia. Es pequeño el mundo para tener que encontrarnos todos en Miami… increible! Nos contó que andaba en Orlando… y pudieron acercarse a Merrit Island a ver despegar el Atlantis, aparte de su visita al parque Disney de Orlando y demás. Después, nos acercamos a un hotel donde se supone que había fiesta… el “Mandarín”, aunque ya estaba terminando. Se ve que es típico que algunos hoteles tengan playas artificiales (o no) y pongan tumbonas, camastros y demás movidas para hacer la fiesta en la playa.
A la mañana siguiente, Marta, Carlos, Noelia, una amiga de ellos y yo nos fuimos al parque nacional de Everglades, al sur de Miami. Allí nos juntamos con ex-becarios, otros becarios de cámaras y de la oficina… y alquilamos unas canoas. Estuvimos un par de horas haciendo brazos, intentando sincronizarnos entre los 4 que íbamos en la canoa para poder recto, pero fue bastante complicado. Se supone que había cocodrilos, que era peligroso acercarse a ellos a menos de 3 metros… pero en el primer recorrido por el canal no vimos apenas ninguno. A la vuelta vimos unos cuantos y la verdad es que son muy tranquilos, aunque está claro que tuvimos cuidado de no volcar la canoa, “porsiaca”.
Después de la paliza, fuimos a “Robert is Here”, una frutería en medio de la carretera, camino a casa, a tomar sus famosos milkshakes de frutas. Esa noche no hicimos nada en especial… salvo despedirme de todos, ya que, al día siguiente volvía a Guatemala.
Fue mi primera visita a los Estados Unidos y la verdad, mereció la pena… aunque Miami sea una ciudad prácticamente artificial, donde lo que se vea sea más ostentosidad que otra cosa, es y será un sitio especial… claro, que uno viene de Guate… cualquier tontería te deja con la boca abierta; como cuando Carlos me comentaba que bajar desde el piso 7 del párking de casa y ver 10 Porsche, 5 Ferrari, 4 Hummer, 50 Mercedes/BMW/Mazda de alta cilindrada, Dodge, … ya no le sorprendía.
Gracias Carlos, Noe, Marta, Chema y Víctor (con la colaboración de toda la gente) por la acogida y el compartir el disfrute de cada segundo en un sitio tan genial. Un abrazo gente!!
Antes incluso de plantearme comenzar a preparar todo lo que me iba a llevar a mi viaje a Miami, en los Estados Unidos, la famosa “Countdown 101″, la cuenta atrás, había comenzado…
Una cuenta atrás no es sólo esperar al lanzamiento de un cohete, sino también una larga serie de procedimientos que se realizan en la NASA en las 72 horas antes del lanzamiento, en este caso, del Transbordador Espacial Atlantis en su misión STS-122 (Space Transportation System), en la que implantarán el módulo Columbus de la ESA (European Space Agency). El reloj arranca en T-43 horas. Que todo el proceso dure 72 horas quiere decir que hay fases en las que se detiene la cuenta para realizar ciertas operaciones, como indica la NASA:
T-43 hours and counting
The Shuttle Test Director performs the traditional call to stations and the countdown clock is activated.
* Begin final vehicle and facility close-outs for launch
* Check out backup flight systems
* Review flight software stored in mass memory units and display systems
* Load backup flight system software into the orbiter’s general purpose computers
* Remove middeck and flight deck platforms
* Activate and test navigational systems
* Complete preparation to load power reactant storage and distribution system
* Complete flight deck preliminary inspections
T-27 hours and holding
This is the first built-in hold and typically lasts four hours.
* Clear launch pad of all non-essential personnel
T-27 hours and counting
* Begin operations to load cryogenic reactants into the orbiter’s fuel cell storage tanks
T-19 hours and holding
This built-in hold typically lasts four hours.
* Demate the orbiter’s midbody umbilical unit
T-19 hours and counting
* Begin final preparations of the orbiter’s three main engines for main propellant tanking and flight
* Fill launch pad sound suppression system water tank
* Resume orbiter and ground support equipment close-outs
* Close out the tail service masts on the Mobile Launcher Platform
T-11 hours and holding
This built-in hold varies in length, but typically lasts 12 to 13 hours.
* Flight crew equipment late stow
* Move Rotating Service Structure (RSS) to “park” position
* Activate the orbiter’s inertial measurement units and communications systems
* Perform ascent switch list
T-11 hours and counting
* Activate the orbiter’s fuel cells
* Clear the blast danger area of all nonessential personnel
* Switch the orbiter’s purge air to gaseous nitrogen
T-6 hours and holding
This built-in hold typically lasts two hours.
* Launch team verifies no violations of launch commit criteria before loading the External Tank with propellants
* Clear pad of all personnel
* Chill-down of propellant transfer lines
* Begin loading the External Tank with about 500,000 gallons of cryogenic propellants
T-6 hours and counting
* Finish filling the External Tank with its flight load of liquid hydrogen and liquid oxygen propellants
* Final Inspection Team proceeds to the launch pad to conduct a detailed analysis of the vehicle as the team walks up and down the entire launch tower
T-3 hours and holding
This built-in hold typically lasts two hours.
* Perform inertial measurement unit preflight calibration
* Align Merritt Island Launch Area (MILA) tracking antennas
T-3 hours and counting
* Crew departs for the launch pad and, upon arriving at the pad, begins entry into the orbiter via the White Room.
* Complete close-out preparations in the launch pad’s White Room
* Check cockpit switch configurations
* Astronauts perform air-to-ground voice checks with Launch Control (Kennedy Space Center) and Mission Control (Johnson Space Center)
* Close the orbiter’s crew hatch and check for leaks
* Complete White Room close-out
* Close-out crew retreats to fallback area
T-20 minutes and holding
This built-in hold typically lasts 10 minutes.
* Shuttle Test Director conducts final launch team briefings
* Complete inertial measurement unit preflight alignments
T-20 minutes and counting
* Transition the orbiter’s onboard computers to launch configuration
* Start fuel cell thermal conditioning
* Close orbiter cabin vent valves
* Transition backup flight system to launch configuration
T-9 minutes and holding
This is the final built-in hold, and varies in length depending on the mission.
* The Launch Director, Mission Management Team and Shuttle Test Director poll their teams for a go/no go for launch
T-9 minutes and counting
* Start automatic Ground Launch Sequencer
* Retract Orbiter Access Arm (T-7 minutes, 30 seconds)
* Start Auxiliary Power Units (T-5 minutes, 0 seconds)
* Arm Solid Rocket Booster range safety safe and arm devices (T-5 minutes, 0 seconds)
* Start orbiter aerosurface profile test, followed by main engine gimbal profile test (T-3 minutes, 55 seconds)
* Retract Gaseous Oxygen Vent Arm, or “beanie cap”(T-2 minutes, 55 seconds)
* Crew members close and lock their visors(T-2 minutes, 0 seconds)
* Orbiter transfers from ground to internal power(T-50 seconds)
* Ground Launch Sequencer is go for auto sequence start (T-31 seconds)
* Activate launch pad sound suppression system(T-16 seconds)
* Activate main engine hydrogen burnoff system(T-10 seconds)
* Main engine start (T-6.6 seconds)
T-0
* Solid Rocket Booster ignition and liftoff!
Algo así como esta cuenta atrás fue mi primer viaje a los Estados Unidos. Concretamente a Miami. Cuando Aún estábamos en T-43 horas y contando… apenas había dado unas indicaciones a Juan, mi becario de Inversiones, en el caso de cualquier emergencia informática (aunque hay una interlocutora informática suplente para estos casos).
El miércoles por la tarde salía mi avión hacia Miami… Llegué sobre las 20:00 y entre recoger equipaje e ir a recoger el carro que había alquilado, casi se me hacen las 22:00. Una vez en el edificio de la compañía, me atendió un cubano que me dio las indicaciones para todo… incluso qué significaba cada letra de un cambio automático, puesto que no me acordaba del comentario sobre ese tipo de cambio que me había hecho Jesús (Informático San Salvador) y no había manejado uno de esos en mi vida. La verdad es que una vez dentro del carro y una vez hecho a la idea de cómo iba el GPS (vaya gozada alquilar con GPS … ), metí la dirección, letra a letra, de donde vivía Carlos, Becario Culturales ICEX… destino, Sunset Harbour Drive. Me limité a seguir las indicaciones del aparato, y en apenas 20 minutos, con práctica suficiente en usar el cambio automático y en acordarme de no pisar el freno por confundirlo con embrague, ya estaba en casa de Carlos. Dejé mis cosas y nos fuimosa a dar una vuelta por Lincoln Road, zona peatonal de tiendas… que sorprendentemente a esas horas continuan abiertas… la Apple Store estaba a reventar de gente mirando los iPod y demás cacharros de Mac. Luego cenamos en “Next” un sitio de comida de todo tipo (desde la mega-hamburguesa americana, hasta el taco mexicano más grande, pasando por pasta italiana o los camarones empanizados … ). De allá volvimos a casa, conocí a sus compañeros de piso, Víctor y Marta y … prácticamente a las 00:00 nos fuimos a dormir.
A las 04:00 me levanté y me di una duchita, para agarrar el carro e irme hacia Merrit Island (Cabo Cañaveral) para visitar el Kennedy Space Center. El viaje se hizo muy comodo… la verdad es que, viniendo de Guatemala, conducir en los Estados Unidos es coser y cantar, por las carreteras, y por los coches… Aunque también sorprende que el carril de la izquierda esté ocupado por cualquiera y te obliguen a adelantar por la derecha. A las 8:00 ya estaba en la entrada del KSC y haciendo cola para el paseo guiado por las instalaciones. Después de media horita de cola, estaba subido a uno de los cientos de autobuses que hacen diariamente el recorrido para la cantidad de gente que va al KSC, aunque creo que la gran afluencia de turistas, era debida al lanzamiento del Transbordador Espacial Atlantis en su misión STS-122. Desde el Centro de Visitantes, entramos de lleno al complejo aeroespacial… pasamos muy cerca del VAB (Vehicle Assembly Building), donde se ensamblan las piezas de los cohetes sobre las plataformas móviles que los dirigen más tarde a los “pads” de lanzamiento. Además de piezas, ensamblan también el tanque externo y los propulsores (SRB, solid rocket boosters … cohetes reforzadores sólidos) junto con el transbordador espacial (u orbitador). De allí, el tour guiado nos llevaba al Apollo/Saturn V Center … donde tienen modelos reales (o, al menos, a escala real) del cohete Saturno V, del módulo lunar y módulo de servicio del proyecto Apolo. Desde allá había una zona desde la que se podía ver muy de cerca las plataformas de lanzamiento, una especie de explanada, y unas gradas reservadas para otro tipo de entrada… Pensé en quedarme, pero quedaban casi 5 horas para el lanzamiento… y decidí continuar con el tour y, al regresar al Centro de Visitantes, volver a pillar un bus para el Apollo/Saturn V Center.
Luego fuimos al Centro de la Estación Espacial Internacional (International Space Station Center), desde donde podíamos ver los laboratorios donde se montan todos los módulos que luego parten hacia la EES. Allí ví cómo trabajaban en terminar el módulo japonés “Kibo” (Esperanza), que lanzan el 11 de marzo con la misión STS-123 en el Endeavour, y un nuevo módulo canadiense que creo que desplegarán a lo largo del próximo mes de mayo. A la vuelta al Visitor Center ya no salían más buses de turistas para el recorrido por el KSC, así que me quedé dando vueltas por allá y visitando algunas de las atracciones y museos que allí habían: El memorial a los astronautas, el jardín de los cohetes (Rocket Garden), Shuttle Launch Experience y una carpa en la que había charla con astronautas y otra gente de la NASA, en la que comentaban detalles del lanzamiento, de los astronautas y otros datos de la misión, donde pasé la mayor parte del tiempo (Sombra, Aire Acondicionado y “Listening”, qué más puedo pedir? jeje). Allí estuve hasta 5 minutos antes del lanzamiento, cuando desacoplaron el brazo de acceso al transbordador. La verdad es que contaban cosas muy interesantes y sorprendentes: de cómo el Tanque Externo (de color naranja) hace como que respira cuando está lleno del propelente a temperaturas bajo cero y el calor externo hace dilatar y contraer la estructura dando esa sensación de respiración; de la inclinación que debía tomar el cohete al poco de ser lanzado; de la “ventana” de tiempo que tienen para lanzar el cohete para “acertar” a la hora de llegar a la ISS sin problemas…
Cuando salí, la gente se amontonaba bajo un tanque externo y unos “rocket boosters” que tienen allí expuestos… Estaba todo el mundo expectante, escrutando el horizonte para saber por dónde entre la maleza iba a salir disparado el Atlantis. Se notaba la tensión, hacía buen tiempo, pero nubes amenazaban en la costa con hacer caer un chaparrón que dañaría prácticamente por completo el escudo térmico del Atlantis y, por lo tanto, el lanzamiento podía ser suspendido por cuarta vez en 3 meses y con ello, la decepción de la cantidad de gente que ahí estaba. En breves segundos se vió como una gran humareda en el horizonte hacía impulsar, en principio muy lentamente, el cohete, que luego iba cogiendo velocidad e inclinación… se oían expresiones de júbilo entre la gente, que no dudó en ponerse a aplaudir y a gritar (típico de los gringos… jaja). Era una sensación muy extraña, el sonido no era tan ensordecedor (estábamos a unas cuantas millas…) como se suele ver en las películas, pero lo increible es que la llamarada que desprendían los SRB’s deslumbraba de la misma manera que cuando miras al Sol… además, pensaba que, personas como nosotros estaban ahí, tumbadas, mirando al cielo, sobre 2.000.000 de litros de combustible, que, en apenas 7 minutos iban a estar viendo la mayor concentración de estrellas que iban a ver en su vida.
[coolplayer width=”480″ height=”380″ autoplay=”0″ loop=”0″ charset=”utf-8″ download=”1″ mediatype=”"] El vuelo del Atlantis
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La humareda que dejaba tras de sí era brutal, y la gente empezaba a irse… aunque aún podía verse una pequeña luz brillar tras el humo. Después de tantas horas en el KSC, ya sólo me quedaban casi 4 horas de vuelta a Miami… en las que paré un par de veces, a echar gasolina y a comer algo. La verdad es que fue un palizón bastante grande, sobre todo, habiendo dormido 4 horas. La entrada a Miami fue un infierno por el tráfico, luego un par de accidentes que taponaban una entrada… y además que dentro de Miami te hacen parar cada dos por tres a pagar un peaje de 1$… a pesar de todo, había merecido la pena.
Esa noche, una vez en casa, nos fuimos Carlos y yo a recoger a Noelia (Beca SODERCAN, como Pablito Gutierrez en Guate) para ir a dar una vuelta por Ocean Drive y cenar en el típico bar/heladeria americano de los años 60, con un milkshake y un sandwich.
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